Los oportunistas

¿Alguien recuerda entre elección y elección el tan siquiera nombrar (salvo por algún escándalo de sus dirigentes) a los llamados «partidos chicos»?

Yo tampoco, y es que cada tres añitos es tiempo de sacarle algo al negocio. Por ejemplo, los bombardeos del PVEM (Partido Verde o la caja chica de la familia del Dr. Simi) que actualmente mantienen en diversos medios de comunicación, tan sólo para que recuerdes que ahí siguen.

Pues bien, estos partiditos, al cual habrá que incluir a los nuevos como MORENA, viven de los presupuestos que alcanzan cada tres años, cuando se aparecen para que algunos incautos voten por ellos.

Ahora bien, estos presupuestos, no son poca cosa, los recursos que reciben (de tu bolsillo) son botines inmensos, por eso existen y por eso no forman parte de la vida política del país, es decir, ¡nos dan nuestra lanita y nosotros no nos metemos en sus asuntos!

Estas toneladas de millones que se depositan en sus arcas, sirven también para darse algún viajecillo a Mónaco o Las Vegas, pagar la renta de residencias vacacionales en Cancún u otro destino turístico y exótico de nuestro país y muchos otros lugares del mundo. Eso sí, cuando llegan las elecciones intermedias, todos a trabajar, a mandar hacer anuncios descalificando a los protagonistas de las elecciones y hablar bien de sus aliados mayores, que de alguna manera nutren sus filas de afiliados de la «prole» (jajaja) que está castigada o en exilio permanente, no sin antes repartir parte de esos millones a cualquier imprenta que cumpla con sus requisitos y contaminar de manera insultante todas las ciudades del país, los pueblecillos reciben menos, interesan menos y a veces están tan mal ubicados que ni la vuelta vale.

Una vez más, los habitantes de éste país tenemos la oportunidad de arrebatarles el estilo de vida que les pagamos. ¿Cómo? No los vota nadie y a la calle, no llegan a los requisitos mínimos para el registro y listo. Esto no significa que el dinero nos lo van a devolver o que lo van a invertir (sin darle tajadas) en obras públicas o escuelas y hospitales, no, se lo darán a los otros partidos, pero al menos habremos cortado a algunas lacras (como el niño y asesino Verde) de la vida pública. Apartarlos es tan importante como presionar a los que sí serán votados.

Una vez que seamos capaces de eliminar a toda esa basura, pues nos quedarán menos cabezas que cortar cuando sea el momento adecuado. Así que me gustaría invitar a no votar por partidillos y personajillos de tan baja calaña, ya después y con más tiempo nos encargamos de los 3 grandes.

Religión y sangre

Permítanme antes de escribir este post, decirles a aquellos que comentan y publican comentarios indignados sobre la muerte de los moneros franceses y no se muestran ni tantito conmovidos por las historias terribles de nuestros suelo, que son hipócritas, ciegos, absurdos y borregos amaestrados, esos que votan y luego se quejan de su elección.

Pero, y aunado a lo anterior, y ejerciendo mi libre expresión, me retumba en la cabeza una pregunta que hacer a muchos ¿qué demonios encuentras en tu religión? La respuesta para mí es «nada», para el resto y sí es que son capaces de quitarse la venda de los ojos, creo que la respuesta es sangre.

Vamos paso a paso, casi la totalidad de las religiones tienen sus orígenes en brotes viscosos de color bermellón, producto de batallas épicas entre tal y cual que mató a tal pero ahora es muy bueno y nos ayuda a vivir y a ser seres especiales.

Y partiendo de ese origen, pues es natural que después de miles de años de lavar cerebros, los seguidores de las religiones, ojo que todas te quieren bueno y  libre de pecado, se sigan guiando por la antiquísima ley del ojo por ojo, o caricatura por bala, o piedra por misil y un largo etcétera.

Ahora bien, todo eso no tendría ningún sentido si los humanos, utilizando nuestra mejor herramienta (en algunos casos), el pensamiento, pudiéramos discernir que: todo eso es un cuento, que incluso sus inventores, no tuvieron a bien pensar que algún día existiría la arqueología y sus cuentos no iban a parecer tan verdaderos como hace tantos miles de años, tiempo en el que el analfabetismo era la norma y los más listos se buscaron la vida inventando fantasías.

Estas fantasías, me parece y no con esto quiero desevangelizar a nadie, hoy en día con todo lo que sabemos del cosmos, de nosotros mismos, de nuestros adelantos científicos y tecnológicos, una caricatura, incluso más divertida que las que dieron muerte hace unos días a los hoy célebres moneros.

Y es que el punto, no es la libertad de expresión, el punto es la estupidez o mejor dicho, la estúpida razón de alguien que matar o otro por algo que no existe.

Cada año que pasa, resulta más y más aberrante el derramamiento de sangre en Palestina, en Oriente Medio, en Francia o en cualquier parte de orbe en pos de un ser mágico que al parecer se alimenta de sangre. Una vez más se comprueba que la evolución depende de muy pocos individuos de toda una especie, ya que a juzgar por todos los acontecimientos de los últimos siglos en la tierra y como especie dominante la del hombre, resulta enigmático como seguimos en la edad de piedra, con mejores piedras claro está.

Incluso, lo que me parece más terrorífico de todo el asunto, es que cualquier mujer nacida en este planeta tenga, ni por asomo ganas de pertenecer o creer en cualquier religión y aquí los apuntes: toda religión desprecia a la mujer, la tiene en un concepto inferior, la somete, no le da crédito, es razón de cualquier barbaridad, abuso y para no seguir expandiendo esto, utilice usted su imaginación para calificar y de cómo se justifica cada religión en el trato a sus mujeres. ¿Y son creyentes, devotas, entregadas? ¡Hijas de Dios! lo que les hace falta es valorarse y creer mejor en el ratoncito Pérez, ese al menos les deja un dinerito por su muelas, las religiones les traen lo peor de unos estúpidos misóginos directo a su puerta. Pero existen, ahí están y mientras las iglesias, mezquitas, sinagogas y anexas tengan peregrinos fieles, los abusos y la sangre seguirá repartiendo titulares en «prime time».

La paz sea con ustedes,

Babutxas.

 

 

 

De vuelta al mercado

Hace unas semanas y a raíz de nuestro cambio de casa, casi sin querer, mi esposa y yo estábamos de acuerdo en adentrarnos en nuestro nuevo barrio e integrarnos a su particular ecosistema de inmediato.

Lo primero que hicimos al recorrer sus calles fue localizar los comercios que nos podrían ser útiles. Como todavía nos encontrábamos haciendo arreglos, decidimos que la mejor distribuidora de materiales de construcción, sería justo la que se encuentra a un lado de casa. Poco después mientras hablábamos sobre los cambios que íbamos experimentando, surgió la idea de explorar el mercado del lugar.

Al llegar descubrimos, que en principio sus aromas no eran un desastre, que sus pasillos eran limpios, que sus tenderos eran amables y que sin saberlo, estaban dando a una nueva familia del barrio una muy agradable bienvenida.

Nos encontramos también, con que los vegetales que antes comprábamos en el «súper» no parecían tan redondos, ni tan brillantes, ni de formas tan iguales los unos a otros, más bien estos son: irregulares, definitivamente más pequeños, pero sin duda y lejos de cualquier apreciación estética que me merezca un pimiento morrón, eran mucho más reales, mucho más parecidos a aquellos que veía en la cocina de mi casa o en casa de los abuelos cuando era niño.

A los pocos días ya habíamos establecido un plan para comprar nuestros víveres dentro del mismo barrio, lo tenía todo, incluso pagamos menos, sin embargo nos topamos con algo que no habíamos tomado en cuenta, estos vegetales tan sólo duraban dos o tres días, al principio me sorprendió, cuando los adquiríamos en el «súper», algunos vegetales se mantenían en perfecto estado durante algunas semanas. Aquí un cebolla no consumida al tercer día asoma una rama de 5 cm de rebosante alegría natural.

Cambio de planes, ya que no podíamos almacenar o comprar para determinados periodos de tiempo, tuvimos a bien pensar, que aquí la compra se hace diario, se compra muy poco y se utiliza el mismo día. A partir de ese momento, los alimentos que llegaban a la mesa eran frescos, llenos de sabores y en presentaciones, a juzgar por el estilismo vegetal de los supermercados, horripilantemente deliciosos.

Esta rutina que hemos logrado conservar hasta el momento, ha dotado la despensa de huevos que aun tienen alguna pluma pegada, chiles que de verdad pican, jitomates pequeños y jugosos y un sin fin de experiencias que nos devuelven a una vida más humilde y más parecida a lo vivido en otros tiempos.

Más allá de la ilusión que hasta los niños han mostrado por el cambio de hábito, he de reconocer que si las familias como la mía destinamos más tiempo a recorrer nuestros barrios, conocer a sus gentes, dejar recursos económicos circulando en la misma localidad, creo que podemos prosperar de otra manera, reduciendo así los grandísimos capitales de los corporativos, que miran nuestra alimentación como un número que suma en su caja registradora y de la cual no tenemos claro el origen, tan sólo sabemos que los vegetales se ven espectaculares y que cuando compramos algo de carne empaquetada, la que está a la vista es espectacular y las de abajo son pellejos y grasa, lo cual no sucede con el carnicero local, el cual es capaz de mostrarte cada corte que hace para asegurarte de la calidad y las propiedades de sus cortes.

A pocas semanas al caminar por el barrio, se hacen más frecuentes los saludos con las personas del lugar, los marchantes comienzan a reconocer tu cara, algunos comienzan a entender tus hábitos y te ofrecen ciertas cosas antes de que preguntes y creo que con el tiempo incluso comenzarán a tomarme el pelo cuando pierda el Madrid, sólo espero que muchos de ellos sean seguidores de las Chivas o del Cruz Azul, para que las mofas vayan más en su dirección que en la mía.

P.D. Las tortillas hechas a mano y los aguacates que tenemos a nuestra disposición merecen un post aparte.

Información adicional: Gasto total en el «súper» en las últimas tres semanas $683.50 pesos.

 

Miramos a otro lado

Hay un nuevo clima en el país, es decir, que gracias a la tecnología barata a la que tenemos acceso (celulares inteligentes principalmente), hoy cualquiera consigue un video de un acto de corrupción y lo pone a disposición de las masas, éstas cada vez más ávidas de contenidos escandalosos.

Este clima de crispación (refrigerado por ciertos frentes fríos y las fiestas de cada fin de año) es consecuencia de que cada vez se alza más la voz de algo por todos conocido, vamos, no nos vamos a hacer pendejos ahora de que Ediles, Presidentes Municipales, Gobernadores y la lista sigue hasta la cima de esta particular cadena alimenticia de ratas, que para efectos prácticos y por comodidad se le denomina «clase política», comenzó a robar en el 2014, no, esto es cosa añeja, pero ahora se enfrentan a la documentación vía electrónica. Ahora bien, escándalos van y vienen, siempre con el mismo resultado, apagamos el fuego una vez que se ha publicado que tal o cual funcionario ha renunciado después de estar al descubierto y todos tranquilos, incluso ellos, porque definitivamente saben que los otros funcionarios, igual de corruptos que ellos no los van a perseguir por actos que ellos mismos comenten cotidianamente, es decir, de juicios, investigaciones previas, delitos y cárceles no hablamos jamás, vamos, ni tan siquiera la inhabilitación para ejercer cargos públicos, mientras que con el paso de los días la historia se desvanece, nace una nueva y aquel funcionario busca otro hueso con algún amigo que seguramente le debe un «favor», se vuelve a colocar y con su nombre olvidado por la masa vuelve a las andadas.

Se podría decir de este círculo vicioso, que tan sólo es roto en algunas y en mucho más célebres ocasiones, mientras que los medios anuncian con bombo y platillo en encarcelamiento de algún personaje de alto perfil, que lo más seguro es que haya cometido alguna fuerte traición a uno de sus «amigos» y le toca castigo, pero por citar algún ejemplo por ahí anda el famoso Bejarano… libre y dispuesto hacer todo de nuevo, sólo que con más cuidado.

Nuestro sistema de justicia, que además de obsoleto y engorroso, está precisamente en manos de estos individuos, que más allá de su imagen pública, siempre estiran la mano, siempre cuidan a unos mientras golpean a otros, por lo que amigos míos, la justicia no existe para ellos, sólo existe para nosotros y en caso de rozar los intereses de alguna de estas ratas, déjame informarte, pasarás a ser parte de un refinado plantel de estudios superiores en criminología, que por acá les dicen «tanque», «bote», «cana», cárcel, cereso, cefereso y una larga y ácida lista de nomenclaturas.

Sin embargo, hoy se puede contemplar cómo estos personajes están siendo rebasados por una masa bien comunicada a través de redes sociales, se puede ver como un video de un acto corrupción se convierte en viral en minutos o en horas, pero no es suficiente, no es el final del camino, no es ni la punta del iceberg, porque detrás de toda esta comunicación no hay acción. Las acciones coordinadas de la población son la única herramienta eficaz en contra de esto, que conocemos pero que por décadas hemos decidido mirar para otro lado.

De estas acciones y con menos herramientas, hace unos años de los ciudadanos nació una iniciativa para dejar de pagar las tenencias de vehículos, lo cual corrió como pólvora y las arcas del gobierno se estaban viendo afectadas, gran acción y a gran escala, sin embargo el gobierno, viejo zorro, sacó de la chistera un plan, no se podía verificar el auto en caso de no haber pagado la tenencia, el pueblo asustado en lugar de no verificar y desacatar la orden, corrió a pagar y después a verificar sin darse cuenta de que las acciones deben de ser seguidas por otras de mayor potencia, es decir, en el caso anterior nadie paga y nadie verifica… ¿nos podrán parar a todos? No. Seguramente después se anunciarían sanciones para las cuales habría que reaccionar de la misma manera y así hasta derogar un impuesto y un trámite a todas luces hoy obsoleto, que lo único que consiguió fue triplicar (o más) el parque vehicular de la ciudad y por consiguiente los atascos tan inmundos que padecemos la gente de la capital. Todo lo anterior, mata la acción del pueblo e inunda las arcas del gobierno para que las ratas que antes mencionaba tengan que robar, tengan contratos que entregar y puedan tener su «moche».

Si, ellos son muy malos, pero los verdaderos malos malos del cuento somos nosotros, se los ponemos siempre muy fácil y cada vez que giran el volante mordemos el anzuelo y vuelta a empezar. ¿A poco no volviste a llenar el tanque de gasolina desde el 1º de enero? ¿A poco te creíste el cuento de los anuncios que te dicen que los energéticos van a ser más baratos? ¿Más baratos, quince pesos el litro? ¿No crees que tu recibo de luz va a subir? ¿No crees que todo lo que se perderá en ingresos petroleros lo vas a pagar tu? ¿No crees que en este preciso momento se está discutiendo en alguna oficina el cómo sacarte más dinero, bajar tus ingresos y al mismo tiempo qué darte para que no hagas pedos?

Bien, estas preguntas se las están haciendo muchas personas, que movidas por los 43, por el descaro con el que Grupo Higa premia a funcionarios por los contratos que recibe, por las declaraciones de la primera «dama», por los regaños de Derbez en el Teletón, por el gasolinazo, por lo que sea, está dispuesta a la acción.

Dejemos de mirar a otros lados, apoya la acción, crea iniciativas, compártelas, difunde las ideas de otros y por favor, toma acción, tus likes no son una acción, son una distracción, sigue a la gente que está intentando algo desde cualquier trinchera, no sigas campañas electorales este mismo año y réstale poder al que tiene la silla.