Hay un nuevo clima en el país, es decir, que gracias a la tecnología barata a la que tenemos acceso (celulares inteligentes principalmente), hoy cualquiera consigue un video de un acto de corrupción y lo pone a disposición de las masas, éstas cada vez más ávidas de contenidos escandalosos.
Este clima de crispación (refrigerado por ciertos frentes fríos y las fiestas de cada fin de año) es consecuencia de que cada vez se alza más la voz de algo por todos conocido, vamos, no nos vamos a hacer pendejos ahora de que Ediles, Presidentes Municipales, Gobernadores y la lista sigue hasta la cima de esta particular cadena alimenticia de ratas, que para efectos prácticos y por comodidad se le denomina «clase política», comenzó a robar en el 2014, no, esto es cosa añeja, pero ahora se enfrentan a la documentación vía electrónica. Ahora bien, escándalos van y vienen, siempre con el mismo resultado, apagamos el fuego una vez que se ha publicado que tal o cual funcionario ha renunciado después de estar al descubierto y todos tranquilos, incluso ellos, porque definitivamente saben que los otros funcionarios, igual de corruptos que ellos no los van a perseguir por actos que ellos mismos comenten cotidianamente, es decir, de juicios, investigaciones previas, delitos y cárceles no hablamos jamás, vamos, ni tan siquiera la inhabilitación para ejercer cargos públicos, mientras que con el paso de los días la historia se desvanece, nace una nueva y aquel funcionario busca otro hueso con algún amigo que seguramente le debe un «favor», se vuelve a colocar y con su nombre olvidado por la masa vuelve a las andadas.
Se podría decir de este círculo vicioso, que tan sólo es roto en algunas y en mucho más célebres ocasiones, mientras que los medios anuncian con bombo y platillo en encarcelamiento de algún personaje de alto perfil, que lo más seguro es que haya cometido alguna fuerte traición a uno de sus «amigos» y le toca castigo, pero por citar algún ejemplo por ahí anda el famoso Bejarano… libre y dispuesto hacer todo de nuevo, sólo que con más cuidado.
Nuestro sistema de justicia, que además de obsoleto y engorroso, está precisamente en manos de estos individuos, que más allá de su imagen pública, siempre estiran la mano, siempre cuidan a unos mientras golpean a otros, por lo que amigos míos, la justicia no existe para ellos, sólo existe para nosotros y en caso de rozar los intereses de alguna de estas ratas, déjame informarte, pasarás a ser parte de un refinado plantel de estudios superiores en criminología, que por acá les dicen «tanque», «bote», «cana», cárcel, cereso, cefereso y una larga y ácida lista de nomenclaturas.
Sin embargo, hoy se puede contemplar cómo estos personajes están siendo rebasados por una masa bien comunicada a través de redes sociales, se puede ver como un video de un acto corrupción se convierte en viral en minutos o en horas, pero no es suficiente, no es el final del camino, no es ni la punta del iceberg, porque detrás de toda esta comunicación no hay acción. Las acciones coordinadas de la población son la única herramienta eficaz en contra de esto, que conocemos pero que por décadas hemos decidido mirar para otro lado.
De estas acciones y con menos herramientas, hace unos años de los ciudadanos nació una iniciativa para dejar de pagar las tenencias de vehículos, lo cual corrió como pólvora y las arcas del gobierno se estaban viendo afectadas, gran acción y a gran escala, sin embargo el gobierno, viejo zorro, sacó de la chistera un plan, no se podía verificar el auto en caso de no haber pagado la tenencia, el pueblo asustado en lugar de no verificar y desacatar la orden, corrió a pagar y después a verificar sin darse cuenta de que las acciones deben de ser seguidas por otras de mayor potencia, es decir, en el caso anterior nadie paga y nadie verifica… ¿nos podrán parar a todos? No. Seguramente después se anunciarían sanciones para las cuales habría que reaccionar de la misma manera y así hasta derogar un impuesto y un trámite a todas luces hoy obsoleto, que lo único que consiguió fue triplicar (o más) el parque vehicular de la ciudad y por consiguiente los atascos tan inmundos que padecemos la gente de la capital. Todo lo anterior, mata la acción del pueblo e inunda las arcas del gobierno para que las ratas que antes mencionaba tengan que robar, tengan contratos que entregar y puedan tener su «moche».
Si, ellos son muy malos, pero los verdaderos malos malos del cuento somos nosotros, se los ponemos siempre muy fácil y cada vez que giran el volante mordemos el anzuelo y vuelta a empezar. ¿A poco no volviste a llenar el tanque de gasolina desde el 1º de enero? ¿A poco te creíste el cuento de los anuncios que te dicen que los energéticos van a ser más baratos? ¿Más baratos, quince pesos el litro? ¿No crees que tu recibo de luz va a subir? ¿No crees que todo lo que se perderá en ingresos petroleros lo vas a pagar tu? ¿No crees que en este preciso momento se está discutiendo en alguna oficina el cómo sacarte más dinero, bajar tus ingresos y al mismo tiempo qué darte para que no hagas pedos?
Bien, estas preguntas se las están haciendo muchas personas, que movidas por los 43, por el descaro con el que Grupo Higa premia a funcionarios por los contratos que recibe, por las declaraciones de la primera «dama», por los regaños de Derbez en el Teletón, por el gasolinazo, por lo que sea, está dispuesta a la acción.
Dejemos de mirar a otros lados, apoya la acción, crea iniciativas, compártelas, difunde las ideas de otros y por favor, toma acción, tus likes no son una acción, son una distracción, sigue a la gente que está intentando algo desde cualquier trinchera, no sigas campañas electorales este mismo año y réstale poder al que tiene la silla.