Esos locos bajitos

Allá por 1981, Joan (Juan para los cuates) Manuel Serrat escribió una de sus más emblemáticas canciones. En aquel entonces yo, tenía 4 años y me sentaba, o más bien a mis padres, como anillo al dedo. Recitaba Serrat, a una infancia que se había mantenido casi intacta por siglos: jugar con cualquier cosa que puede acabar con tu vida, juegos con la pelota al aire libre, padres persiguiendo críos y remendando calcetines, abuelos con aires de soldado en una dulce y tierna madurez y muchos etcéteras.

Ahora bien, qué habría escrito Serrat, de haber sido padre en el 2015, quizás algo así:

A menudo los hijos se nos parecen, A menudo los hijos nos aparecen

así nos dan la primera satisfacción, con un nombre raro y cool para nuestra satisfacción

esos que se menean con nuestros gestos, esos que se menean jugando al ipad

echando mano a cuanto hay a su alrededor, echando mano incluso a los ipod de alrededor

Esos locos bajitos que se incorporan, Esos locos bajitos que se incorporan (vaya una igual)

con los ojos abiertos de par en par, con unos sirvientes que vienen en par

sin respeto al horario ni a las costumbres, sin respeto a nada y menos a las costumbres

y a los que por su bien, hay que domesticar, y a los que por su bien, les domesticaremos todo a su alrededor

Niño, Güey

deja ya de joder con la pelota, desmadra todo con la pelota

Niño, Güey

que eso no se dice, exprésate como quieras

que eso no se hace, siéntete libre

que eso no se toca, explora tu mundo

Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma, Abren su Facebook y su Instagram

nuestros rencores y nuestro porvenir, sus cuentas de google y gastan nuestro porvenir

Por eso nos parece que son de goma, hay que sobre-protegerlos pues son de cristal 

y les bastan nuestros cuentos para dormir, y les bastan dos horas de X-Box para dormir

Nos empeñamos en dirigir sus vidas, Se empeñan en dirigir nuestras vidas

sin saber el oficio y sin vocación, sin saber que yo lo haré todo por ti

Les vamos transmitiendo nuestras frustraciones, les vamos consintiendo todas sus frustraciones

con la leche templada, con una vasito de jugo de soya bajo en grasas y sin azúcar

y en cada canción, y en cada reggaeton

Niño, Güey

deja ya de joder con la pelota, desmadra todo con la pelota

Niño, Güey

que eso no se dice, exprésate como quieras

que eso no se hace, siéntete libre

que eso no se toca, explora tu mundo

Nada ni nadie puede impedir que sufran, no permitiré que sufras

que las agujas avancen en el reloj, disfruta hasta que yo camine

que decidan por ellos, que se equivoquen, decide eres perfecto y especial

que crezcan y que un día nos digan adiós. que crezcan y que un día se vayan (pensando en que se merecían todo eso y más, sobremanera lo que no tuvieron).

Pues bien, no le habría quedado tan bonita y con tan tanto sentido, pero estaría siendo un éxito en algún disco de Arjona, haciendo llorar a algunas pubertas por la dureza de sus padres y seguramente entre los estribillos se escucharía un !Oh Oh, Uh Oh Ohhh!