¿Izquierda o derecha?

Apenas el domingo el México de hoy se mostró en descampado tal y como se encuentra. Polarizado completamente.

Podemos ahondar mucho en quién es el culpable y por qué, pero lo que preocupa en realidad es la inserción de ideologías en la gente. Las redes sociales, las calles y las charlas de sobremesa están saturadas de comentarios resultantes de tal o cual corriente, de izquierda o de derecha, fifí o chairo, derechoso o izquierdoso, pueblo bueno u oligarca , víctima o mafioso del poder.

Pero calma pueblo bueno y sabio, el punto es que estas ideologías que están diseñadas para separar, etiquetar y agrupar a personajes. No son más que una trampa para que en ningún momento el pueblo se logre organizar como un solo ente.

Y pensemos un poco. En caso de que el pueblo se integrara en un solo frente, todos los ciudadanos seríamos críticos sobre las acciones de X o Y gobierno. Todos buscaríamos lo mejor para el país y por lo tanto nos convertiríamos en una masa implacable, a la que no se le puede engañar, a la que no se le puede manipular.

Ahora bien, mientras tu eres de los que critica al Presidente todos los días y recuerdas el lago, el cerro y el ganso, existe en el otro lado un mexicano que piensa que aquello es correcto, es decir que jamás vamos a pensar igual, pero si nos quitamos la venda de los ojos, si nos dejamos de lados y actuamos como mexicanos en una sola dirección, seríamos capaces de no comprar discursos, de no creerle a ninguno y exigir lo mejor para el país en todos los rincones de México.

Pues bien, en el papel es fácil pero tenemos que empezar a limpiar la mente de millones de personas y sólo es posible limpiarla con educación (principalmente cívica). Un ejemplo de la dificultad podría ser: Imaginen a una persona que recibe $3,500.00 pesos al mes tan sólo por respirar, pues este individuo lo normal es que ame al responsable de que ese dinero llegue a sus manos. Por el otro lado, hay una persona que ha pagado sus impuestos (incluido el dinero que llega a manos del otro) pero que lleva años peleando por que reparen los baches de su calle. ¿Quién lleva razón? La verdad es que ninguno, porque en el mundo ideal, aquél que pagó sus impuestos pensaría que lo mejor es que, aquél que recibió el dinero tapara el bache de su calle y cobrara un salario justo por eso, quizás así debería de ser, pero no lo es, porque nos quedamos estancados en los lados.

Quizás si formamos un gran equipo y nos dejáramos de señalarnos los unos a los otros, juntos podríamos exigir tapar el bache y que las personas tengan empleo, salario y un vida digna.

Ahí radica la verdadera tarea de nuestra sociedad.

La amistad de estos días

En estos tiempos que corren, entablar amistad con alguien o mantener las añejas tiene complejidades que nunca se conocieron, que no fueron necesarias y que parecen modificar el sentimiento que se tiene hacia las personas.

Vamos allá. Cuando yo era niño, bastaba con hablar con alguien, repetir la operación un par de veces y ya se podía contar con un nuevo amigo. Pues bien, ahora hay hablar con alguien, husmear en su instagram, facebook, twitter, snapchat y un largo etcétera, para quizás comenzar: primero a «seguirlo» y después si es que todo sale bien, chatear algo, compartir algún post o comentarlo. No es necesario tener una conversación cara a cara. También es factible que cualquier cosa pequeña como un «like» a un determinado artista, o comentario a otra persona pueda dar por concluida la amistad. Punto no hay más nada que decir.

 

Sin embargo, el tema de mantener las amistades antiguas, jamás pensé que derivara en lo que es hoy. En este punto quizás yo no quise seguir el ritmo, no quise ponerme en la posición de estar al tanto de los mensajes de mis amigos en cada momento del día, etc. Por lo que me he salido sistemáticamente de todos los chats en los que me suben, en algunos es curioso pero me vuelven a subir. Y me salgo porque aunque me interesa la vida de mis amigos, estoy muy en contra de la inmediatez con la que se vive hoy y en muchos casos la intensidad de los chats me parece completamente insoportable.

 

Me ha tocado estar en alguna reunión con personas de mi edad que no tienen nada que decirse que contarse, ya todo está escrito. Las preguntas: qué ha pasado contigo, cómo estás, cómo te va, han perdido completamente el valor de su existencia.

 

Ahora bien, muchos que han caído en la trampa de la «cercanía» del chat, también han modificado su pensamiento. ¡Este ni contesta! ¡Ya no quiere ser nuestro amigo! ¡Ya no le interesamos! ¡Era nuestro amigo! Que jodido tema, es decir, que aquello que nos hizo amigos antes de la existencia del chat no significa nada. El recuerdo de muchos momentos buenos y malos, risas y llantos y tantos abrazos fraternos han quedado en la nada del chat.

 

Pues yo estaré loco, pero pienso que de alguna manera aquellos que fueron mis amigos, lo siguen siendo, les tengo el mismo cariño y disfruto enormemente encontrarme con ellos. Sobretodo aquellos, que cuando me ven lo disfrutan igual y todo pareciera que nos hubiéramos visto la semana pasado. En cambio hay otros a los que habrá que aguantar las primeras dos horas con la letanía y los reclamos por el chat, por qué esto, por qué lo otro. Quizás se les olvida que hay la misma distancia de aquí para allá, que de allá para acá, pero siempre se justifica en un lado con: ¡pues lee el chat! ¡Yo estoy en el chat!

 

Hoy es triste pensar que algunos de mis antiguos amigos ya no me consideran así, porque no les escribo el resumen de mi día en un jodido chat, lo simpático es que si nos encontráramos tendríamos miles de cosas que contarnos porque no nos hemos visto en años y como no me he tomado la molestia de leer el chat, sé lo mismo de ellos que ellos de mi.

 

En este punto he de confesar que tampoco voy mucho a las reuniones porque como no leo el chat, nunca sé cuándo son. Aquí sí que estoy mal, pero para enterarme tendría que leer vida y obra de todos y ya para qué voy, si estoy enterado de todo.

 

Pues bien, mi adaptación al estilo amiguístico de estos tiempos en nulo, pero sepan amigos y los que ya no consideran como tal por mi falta de intensidad chatística, que a todos les guardo un gran cariño, que me llena de emoción verlos, que espero  cuando los vea me hablen de cómo están sus vidas, sus familias y ya les contaré de lo mío.

Tu miedo ¿el de todos?

Leo y leo y vuelvo a leer en los posts de redes sociales que hacen mis amigos y otros que no tengo el susto de conocer y sólo leo miedo.

La información que nos llega todo el tiempo es una campaña de miedo. Que tengas miedo, hará que votes o no por determinado candidato. Pero… ¿miedo a qué?

No es verdad que eres su superviviente de las crisis de los ochenta y los noventa (entiendo que algunos votantes más jóvenes no lo sean). No eres un superviviente de más de 70 años de saqueos sistemáticos al país por parte de PRI. No eres acaso, un superviviente de las guerras contra el narco. No es eres un superviviente al tipo de cambio, a las reformas y sin duda, no eres de aquellos que son supervivientes a todas las ratas que han ejercido cargos públicos desde siempre y con el mismo fin último que es robar.

Pero resulta que tienes miedo y andas publicando que estás a favor del voto útil aunque favorezca al PRI… ¿neta?

Perdón, tu no tienes miedo, no tienes memoria y por consiguiente no tienes madre. ¿Te has puesto a pensar sobre cuál encuesta vas a basar tu voto útil? Y eso no te da miedo, resulta que cualquier pelado te va a decir por quién votar según para lo que ese mismo pelado interprete como segundo lugar… ¿eso no te da miedo?

Yo no te puedo decir por cuál candidato votar, es más, no he perdido ni un sólo minuto en promocionar a ninguno, pero si te puedo decir que te tengo miedo a ti, a tu supuesto miedo y que no seas capaz de decidir libremente tu voto, que no seas capaz de razonar tu voto y a través del «miedo» hagas muchas pendejadas como condicionar tu voto a un lugar en la tabla y no ponerte a pensar qué demonios te gustaría para tu país, tu ciudad, tu colonia y hasta tu calle, pero te indigna que los menos favorecidos pudieran llegar a vender su voto… espejito, espejito, dime quién es más pendejito.

Hace unos días publiqué mi manual del voto y ejercicio democrático, lo vuelvo a hacer y espero les sirva de algo, aunque sea que les dé miedo de que algunos votaremos no como borregos, si no como hombres y mujeres libres ejerciendo un derecho y principalmente sin miedo alguno:

Manual para votar en México:

1.- Vote por quien usted quiera.
2.- Vote en consecuencia al punto 1, es decir ayude a su candidato a poder gobernar. Esto significa que le deberá de dotar de diputados y senadores.
3.- Vote a partidos grandes, eso limita el registro de los chicos, mismos que sólo son un negocio de sus dirigentes, por eso son rémoras de los grandes.
4.-Si piensa que un candidato de X partido es mejor para el país y uno del Y para la ciudad, vote así, pero sin olvidar el punto 2.
5- Si pretende castigar a un partido o candidato, es simple NO vote por él.
6.- Si le fallan en esta ocasión, recuerde que podrá castigarlos dentro de 6 años.
7.- No pierda la memoria.
8.- Si le gusta algún independiente, vote por él.
9.- Vote siempre, siempre vote.
10.- Nunca venda su voto.

La normalización de la violencia

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Hace unas semanas, quizás muchos de nosotros seguimos el caso de un chamaco en España que no aparecía por ningún lado y el caso es que lo mató la novia del papá y todo aquello que revuelve el estómago al más duro. Y también vimos como un país entero estaba desbordado con la noticia. Sí, la violencia les duele, les perturba, los hace vomitar de miedo y de angustia, por más que estén en el otro extremo del país, por más que no hayan conocido a las víctimas. La violencia se percibe como tal y genera repudio y miedo en casi todo el mundo.

 

Ahhh, pero qué tal nosotros. Los mexicanos hemos normalizado tanto la violencia que nos parece tan común como ir a comprar las tortillas del día. Hace unos días, en un operativo en Monterrey, desde un helicóptero balearon a toda una familia, con niños pequeños incluidos y el país no está de cabeza por el asunto. No, se dice que es un daño colateral y punto, hasta que llegue el siguiente muerto para darle el mismo tratamiento.

 

Hoy no es tan raro que la violencia haya alcanzado a nuestros conocidos, familiares o bien, a nosotros mismos. Y es muy grave. También es muy grave que hayamos asimilado la violencia como parte de la vida misma. Es decir, que en México se observa a la muerte de manera tan común como si viviéramos en la antigua Roma y pasáramos por encima de un cadáver de un esclavo y nada más.  El problema es que con siglos de separación y al parecer muchos desarrollos en materia cívica, nos sigamos matando como si nada y peor aún, que lo veamos y convivamos con ello de la misma manera que respiramos o vamos al baño.

 

Ahora bien, estamos en medio de campañas políticas y vemos como los políticos, han normalizado tanto el tema, que ninguno de ellos es capaz de centralizar un discurso sobre el tema. Para ellos es en sí y en su fuero interno es «daño colateral» y punto. Mientras lo importante es: que si este es honesto (todos los son, ya sabemos), que si este es gordo, estos prietos, este bicolor, este hace negocios con aquel… en fin, un discurso interminable, repetitivo, el mismo de todos los procesos. A mí, en lo personal, me preocupa que así como se normaliza la violencia, se traten todos los problemas como si por el simple hecho de existir no deban de ser atendidos.

 

Es común que las personas de mi generación, recuerden haber transitado las calles de su Colonia, haber visitado el parque cercano sin supervisión de un adulto. Es común haber regresado a casa chorreando sangre porque caímos de una bici y no porque nos alcanzó una bala. Y el punto es que hablamos, incluso con cierto aire de nostalgia, que hicimos de la calle nuestro campo de juegos y de sueños. Hoy hemos integrado a la violencia de tal manera que pareciera utópico que los niños pudieran estar solos en las calles. Eso si, desde el gobierno se envían mensajes (que algunas madres toman muy en serio) que hay que combatir la obesidad infantil, que no deberían los niños de estar con videojuegos y que es mejor que hagan ejercicio. Muy bien, señores gobernantes, regrésenos las calles y verán como volvemos a 1980, en donde los gorditos eran pocos y siempre les tocaba ser portero.

 

 

La decisión del voto

Nunca antes habíamos enfrentado una votación tan peculiar como la actual. Que busca por una parte, la continuidad del sistema más corrupto y que de manera estúpida no se pudo detener su regreso al poder. Y sí, no se pudo detener por que no todos los que votan piensan.

Y por otro lado tenemos al de siempre, que además plantea siempre la misma incógnita y finalmente, al grupo de los nuevos amigos que parecen muy desesperados y no les quedó de otra más que unirse.

Ahora bien, en ese escenario tan complejo, se asoman los «independientes» que desde mi gusto, sólo son capaces de debilitar a X o Y candidato en favor del PRI, del que depende como nunca de su base social de siempre, ya que eso de reclutar nuevos votantes, a 5 meses parece imposible.

Metiendo todo esto en una licuadora, el votante que quiere racionalizar su voto se encuentra con un problemón. Los canales de comunicación de siempre (y lo aplaudo) ya no son los mismos y los nuevos están en manos de esa legión de idiotas del que hablaba Umberto Eco. Es decir, que de acuerdo a nuestras amistades y sus ideas o lo que estos vayan compartiendo y que sabrá dios que imbécil subió y con qué intención, un alto porcentaje de los votantes decidirán su voto. Aquí es donde me aterró, aquí es donde me chasquean las rodillas, ya que no es medible la información que recibimos y está determinada por un algoritmo de acuerdo a las personas que «sigo» o bien del que paga para viralizar ciertos mensajes y ese sesgo, esa puerta falsa hoy juega un papel determinante.

Por si fuera poco, aún cuando se conoce a los candidatos y se sigue haciendo el ritual absurdo de los «pre» candidatos, es difícil que alguno de nosotros podamos determinar cuáles son las propuestas de X o Y, eso sí, estamos como desde hace 80 años escuchando la palabra «cambio» incluso del partido que está en el poder, mismo que si considerara hacía si mismo que lo ha hecho bien, para que demonios sigue promoviendo el «cambio». Ese cambio que siempre ha significado que todo siga igual y ese es el gran negocio. Pero ese negocio hoy depende un factor llamado Twitter, Instagram, Facebook y si nos ponemos a ello hasta Tinder.

A mis redes personales, llegan, pros y contras y de unos y otros pero.. ¿qué es verdad? ¿qué es falso? ¿quién lo dijo? ¿por qué todo se resume a clips de 1 minuto? ¿dónde encuentro fundamentos? ¿dónde, dónde dónde? Esto siempre tiene más preguntas que respuestas y los «líderes» de opinión también los pueden encontrar en una competencia de ver quién traga más pinole y se avienta de un edificio en patineta o bien, los de los medios tradicionales vendiendo al mejor postor la opinión.

En este mundo en el que se confunde fácil a un imbécil con un experto en algo, y en el que el número de imbéciles con opinión en significativamente mayor al de los expertos en algo (es que ahora los expertos dan hueva, escriben o hablan mucho) es desalentador cuando se enfrenta una elección con un pueblo muy al límite del hartazgo.

Votar este 2018 es probablemente, el voto más difícil de predecir de toda la historia «democrática» del país, masas que votarán influenciadas quién sabe por qué fuente llenarán o no las urnas y el resultado por más encuestas e información que recibamos no es posible de determinar aún.

Yo por mi parte, no tengo ni la más remota idea de por quién votar, además tampoco ando persiguiendo hueso y tampoco tengo afiliaciones a nada, por lo que intentaré pensar qué es lo mejor y que la suerte decida.

P.D. Bajo ningún motivo, razón o circunstancia votaré por Claudia Sheinbaum, quien gobernó (bueno, eso piensa ella), la Delegación en la que vivo los últimos años y no, definitivamente no, mi voto será para alguien más. (Este es mi comercial y mi opinión personal sobre un candidato, ya ve, yo también lo quiero confundir).

 

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¿Y la ayuda?

Regresé de un viaje largo, del cual entre otras cosas, puedo decir que tuve la fortuna, junto con mi familia de no vivir todos y cada uno de los desastres del mes de septiembre. Y después de una semana, pude comprobar con mis propios ojos derrumbes, albergues y mucho de lo que con mucha solidaridad los mexicanos hicieron para nuestros hermanos en desgracia.

Llegó tarde a esa primera oleada de ayuda, sin embargo estoy fresco para la más necesaria, esa que se requiere cuando el resto afloja, sin embargo esto me lleva a algunas reflexiones:

 

  • Estando en Madrid, hicimos donativos destinados a México. Ese dinero y de muchas partes del mundo, junto con los anuncios de personajes y empresas entregando cantidades irreales ¿a dónde va a parar? Cuando los ciudadanos hablamos de reconstrucción, lo primero que pensamos es en los hogares de las familias que lo perdieron todo. Y si uno, es ingenuo de verdad, como lo soy yo, pensara que ese dinero, se pondrá en manos de las familias para construir viviendas.
  • De lo anterior, imagino y pienso mal. Que muchas de esas enormes cantidades, podrían construir más edificios de los colapsados, pero llegan a manos del gobierno para reconstruir qué. Quizás haya algún ciudadano mejor informado que yo que pueda saber qué demonios reconstruyen, porque desde la óptica de éste desinformado, también podría ser usado para reconstruir la imagen pública de los gobernantes que tan mal parados quedaron.
  • Si el gobierno, desde la presidencia en días seguidos, nos pide cobijas, tiendas de campaña y además propaga la idea del ilustre presidente (así, en minúsculas) de que se vayan haciendo tandas para volver a hacer casas entre vecinos, ¿dónde chingados está el dinero?
  • Ya también vimos, en plena era de la información, donde ocultar las cosas requiere de cierta preparación y estrategia, a gobernantes como el gobernador (así, en minúscula) Graco Ramírez, robando despensas para su uso político, o al presidente (así, en minúsculas) fingiendo una fila de solidaridad.
  • Hoy en las noticias, el jefe (así, en minúsculas) de gobierno de la capital, anunciaba créditos al 9% para damnificados. ¿Pues no le hemos mandado mucha lana para reconstruir?

 

Entonces, ¿dónde quedó toda la lana? Entiendo, que veo esto desde la más absoluta ingenuidad, pero en serio, ¿dónde quedó? ¿quién la tiene? ¿en qué exactamente se va usar?

Quizás en otro momento, podamos explorar muchas otras reflexiones, como los castigos por corrupción, o bien las elecciones venideras, pero ahora, lo que importa es saber dónde quedó la bolita (lanita), que así como exigimos el dinero de los partidos (saben cuántos edificios podríamos construir con más de 7 mil millones de pesos), debemos de buscar e informarnos dónde está toda esa ayuda, porque seguimos viendo a nuestra gente, durmiendo en la calle, comiendo de nuestra ayuda, pero con una terrible incertidumbre sobre su futuro. Ahora, es cuando verdaderamente la unión que tenemos debe ser la fuente misma de una exigencia sin precedentes.

 

 

 

El Negocio del Miedo

Vaya 2017 nos ha tocado. Entramos en tromba y punta de madrazos. El punto es que como todos sabemos el gobierno no tuvo mejor idea que regalarnos un gasolinazo. Mucho se habla del tema, por lo que ahondar en aquello no vale la pena. Lo que si vale la pena es la respuesta de los mexicanos. Vamos, que al parecer despertamos de un largo letargo para contraatacar. Sin embargo, en paralelo comenzó por parte del gobierno el negocio del miedo y es simple.

Cuando la clase media de un país se ve afectada por las desiciones de su gobierno, puede o no estallar, pero después de los repetidos abusos a lo que se ha enfrentado la mexicana, ésta explotó en los últimos días. Ahora bien, cabe resaltar que es la clase más propensa al miedo, por que además, es la única que tiene algo que perder. Por eso y curiosamente en el Estado de México, bastión de EPN, comienzan saqueos a supermercados entre otros comercios. Las redes están inundadas de los videos de la gente haciendo eco de los hechos, en los que incluso se ve a la flamante policía del Estado entrándole con ganas al saqueo de reyes magos.

Estos hechos, indican a la clase media del país que se encuentra en peligro, sin embargo, el propio gobierno es quien ejecuta los saqueos para provocar el miedo entre los ahora dispuestos a luchar por alguna causa.

Pues bien, es justo el momento, cuando la saqueada clase media del país, puede y debe cambiar el curso del país. Es justo el momento cuando puede y debe recrudecer sus denuncias y sus protestas, puede y debe tomar las calles hasta ver que los cambios que necesitan sean una realidad. Es ahora o jamás daremos vuelta a la página.

Otro asunto del que no recuerdo se haga eco en redes y prensa, es que los mexicanos escogemos en las elecciones diputados y senadores, que la poesía indica que son nuestros «representantes» sin embargo todos sabemos que trabajan para sus propios partidos y sus propios intereses. Es más, no conozco a ninguno de estos individuos que jamás haya preguntado a sus «representados» cómo debería de votar en tal o cual iniciativa de ley, etc. Es momento de que cada región del país llame a cuentas a estos desvergonzados y exigirles de manera vigorosa echar marcha atrás de lo votado mientras queda en nuestra responsabilidad hacerle notar, que nuestra opinión es lo más importante a tomar en cuenta cuando se encuentra tomando decisiones. Es momento que den la cara o huyan como las ratas que son.

Ahora bien, por nuestra parte hay que compartir las propuestas de protesta de los otros ciudadanos, hay que afectar los intereses del gobierno, hay que reducir el caudal de fondos que se les hace llegar, hay que salir a las calles, hay que tomar parte activa de la protesta, tenemos que unir los esfuerzos de todos y por mucho que cuesta trabajo, hay que dejar el miedo en casa, solo desbordando la respuesta de este endeble y traidor gobierno se puede cambiar el curso, porque no solo se debe ir el Presidente y su gabinete, se deben ir los diputados y senadores, sin olvidar a los locales que nos regalaron, por ejemplo, el impuesto a la plusvalía en la Ciudad de México.

Si la situación que vive el país, no te parece grave, no te apures, tarde o temprano el mounstro también tocará a tu puerta y ese día lamentarás no haberte subido al vagón que hoy tienes enfrente.

Compartamos y unamos las voces.

¡Quítate pendejo!

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Me he pensado mucho escribir sobre esto, ya que estarse quejando de las nuevas vialidades de cuota en la CDMX es un poco snob, pero hoy después de haber vivido el colmo de todos los comportamientos en ellas, no puedo más y aquí va.

 

Resulta que el trayecto que va desde Viaducto Tlalpan y San Jerónimo en la mayoría del trayecto está construido con dos carriles, hasta aquí todo un lujo, excepto cuando uno tiene que viajar por ahí en horas pico. Y es que toda clase de pendejos y pendejas, les encanta ir paseando, mandando mensajes, checando Facebook, viendo el paisaje y muchas otras actividades. Cabe mencionar que son increíblemente respetuosos con los límites de velocidad del nuevo reglamento de tránsito, no pasan de 80 ni a mentadas de madre, pero al parecer no han leído la parte que dice que no debe uno de atender el celular en cualquiera de sus formas, es decir, justifican su velocidad con el reglamento y la parte del celular se la guardan por el orto.

 

¿En que chingaos nos afecta? Pues bien, estos engendros viajan todo el tiempo por el carril izquierdo de la vía y jamás permiten rebasar, incluso se molestan por que uno pretende hacerlo y va a pasar el límite de velocidad que ellos celosamente cuidan y les permite postear en Facebook al mismo tiempo «un idiota me quiere rebasar y voy a 80». Pues bien, el que va a rebasar, va a rebasar y le importa una mierda si tu vas a 80 y como consecuencia tiene que rebasar por la derecha, situación que es altamente riesgosa (por la visibilidad) y en la que las estadísticas te dicen «te vas a romper la madre».

 

He visto de todo mientras intento pasar a estos pendejos (sí, es el calificativo más lindo que me permito para con ellos) incluso una que me quería grabar para convertirme en #lordsegundopiso pero nunca se dio cuenta que cuando esquivé su frenada para «el film» la salvé a ella de otro que venía con la misma intención de pasar y casi se empotra con ella, por el simple hecho de que no la veía y creía que yo era la tortuga justiciera de las redes sociales. Suerte para la próxima estúpida y ojalá al matarte no vayas a matar a nadie.

 

Si en este punto de la lectura, te sientes profundamente ofendido y con ganas de mentarme la madre… si, eres tú, eres tú, uno de esos pendejos que por creerse justicieros van provocando accidentes. Si eres tú, uno de los que motivó este escrito, por que hoy por la mañana en ese celoso velar por los límites de velocidad de Mancera, no dejaban pasar una ¡Ambulancia! con la sirena prendida y con un enfermo visible desde la parte trasera, mismo que hubieran podido ver de dejarla pasar… hijos de su puta madre (como verán me lo estoy tomando con calma y me encuentro totalmente relajado). Por lo tanto hazte a un lado y permite pasar ¡pendejazo!

 

Ahora bien, en el último estudio realizado por mí a este respecto, he detectado que estos pendejos, tan sólo actúan en grupo, por eso su zona de influencia se reduce a las horas pico. Si uno recorre la misma ruta por decir, a la una de la tarde, además de que va a encontrar a estos pendejos dispersos y pocas cantidades, se dará cuenta de que ya cuando uno se está acercando, vamos incluso hasta ponen la direccional para avisar que dejan paso. Pero en horas pico, se dan valor entre ellos,  es decir, que seguramente piensan, si el pendejo del Tsuru no se ha quitado, por qué he de quitarme yo y así formados se van juntando, se van otorgando valor, se dan likes a sus estados en contra de los feroces rebasadores, van saludando (podrían hasta platicar) con los que viajan (respetando a todos) por el carril derecho, vitorean sus bloqueos y sobre todas las cosas, disfrutan y sienten y un gran placer al constatar con sus propios ojos, al mirar por el retrovisor, una larga fila de autos, un kilómetro o dos de largo, entre más mejor, de autos contenidos por su valor cívico.

 

Si conoces a alguien que no permite pasar, recomiéndale que permita pasar, que bien puede postear en Facebook desde la derecha, incluso es mejor, ahí nadie los molesta. Si tu esposa, tu novia o tu mamá es una de ellas, con cariño, con gracia y con ternura comenta el punto como si fuera el chisme de alguien más, de tu tía Chencha, etc. quizás caiga en la cuenta, no te arriesgues de más y educa con el ejemplo. Si eres conductor de Uber ya de una vez ¡chinga tu madre! Y finalmente, me vale madre si compartes esta queja esnobiana, con que te quites es más que suficiente.

 

 

 

Terapia intensiva.

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El momento que vive nuestro país, por así decirlo, es crítico. Por un lado enfrenta la posibilidad de que en el país vecino y primera potencia mundial, los mandos queden en manos de un pinche lunático, lo cual me hace recordar a la Polonia de 1936.

Ahora bien, al interior del país, se vive una crisis terrible. Por un lado, todos los días se destapa un nuevo caso gravísimo de corrupción en los gobiernos, federal y estatales. Y no es que sorprenda, así ha sido el sistema durante años, pero en la era de la información, no se puede tapar el sol con un dedo: «no estamos bien, ni estamos mal, sino todo lo contrario» parece la retórica del poder y mientras los vemos huir (Duarte) y los vemos reírse en nuestras narices (Peña). Sin embargo, la temperatura del pueblo sigue entre los 36.5º y los 37º, es decir, aquí a nadie le sube la temperatura de esta situación, cuando casi galopando estamos ya en la elecciones de 2018 y comenzarán (desde ya y todo el 2017) a volar promesas y recados de un lado para el otro, se aparecerá un mesías que es «limpio y puro»… pero son ellos mismos, el mismo sistema, la misma gente.

Mientras contemplamos (algunos horrorizados) lo anterior, nuestra pequeña burbuja llamada «calidad de vida» se explota y se hace cada vez más pequeña. En principio la seguridad es inexistente, no hay resquicio en el país que no esté infestado de ratas (de las del párrafo anterior y de las que viven a su amparo, gracias al nivel de impunidad existente) y estas ratas atacan y devoran cada espacio de los pueblos y de las ciudades.

Tenemos dos caminos a seguir, el camino al que debemos de denominar el del «agachón» que no es otro que: mirar, callar y seguir caminando y de paso ir cooperando con la causa de las ratas, vamos, que dejarnos asaltar cada tercer día parece lo indicado, incluso podemos ponerlo en el presupuesto de las familias.

Otro camino, que no parece probable, debido que no hay fiebre y si no hay fiebre no hay infección, este camino se llama lucha social, en la que todos juntos y en vía de la desobediencia civil, le rompemos la madre al gobierno, en principio por medio de la lana, pero repito, estamos lejos de unirnos y eso es perfecto para ellos: «divide y vencerás».

Un último camino u oportunidad se mostrará en la urnas en el 2018. En ellas debemos los mexicanos, por primera vez, pensar, si carajo, pensar. Es difícil pensar, pero con un poco de esfuerzo podemos. Y ese pensamiento debe estar dirigido a cómo cambiamos esto. ¿Aparecerá un caudillo independiente que sostenga la bandera de la esperanza? ¿De entre los partidos existentes hay alguna posibilidad de un candidato honesto? No lo sé. Sólo sé que habrá que pensar y mucho.

En  fin, estamos en terapia intensiva y solo nuestra voluntad y unión como pueblo nos puede sacar de aquí.

Querida Clau

Como muchos de ustedes saben, la Sra. Claudia Sheinbaum es la actual Delegada en Tlalpan. Cargo al que llegó el año pasado y que al juzgar por los hechos le queda grande.

Mi Clau, debo decir que no vote por ti. No estabas en la lista de mis preferencias electorales,  nunca te vi en mi Colonia, en mi calle, en mi barrio, eso sí, vi tu foto, siempre escoltada por  el Peje, no fuera a ser, que los votantes menos ilustrados no fueran a reconocer que eres parte cercana del equipo de Andy nuestro querido amigo y mesías salvador del frijol con gorgojo.

 

Y no estabas por la misma razón que te escribo ahora. No vives en la Delegación, desconoces a su gente, desconoces las calles y los barrios y el resultado a unos meses de tu gestión es simplemente un horror. Me parece que has puesto a la Delegación al servicio de AMLO, vamos hace apenas unos días le cerraste el Centro para que viniera a hacer su eterna campaña y la verdad es que está fuera de lugar. Quiero pensar que no le costó a la Delegación un peso la visita, pero no soy tan ingenuo.

 

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Con las obras de Viaducto Tlalpan no fuiste quién para defender los árboles que cayeron por cientos y eso que fuiste Secretaría del Medio Ambiente, carajo, una de las Delegaciones más arboladas se destruye todos los días bajo tu supervisión y tu silencio, tu omisión.

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Hablando precisamente de omisión, los ciudadanos de Tlalpan, creo yo, somos más educados que en otras demarcaciones, es decir, tenemos buenos hábitos, ¿nunca te has fijado como pasamos uno X uno en las calles del Centro? En ese sentido cívico construimos nuestras quejas, por lo general por las vías que tu Delegación a puesto a nuestra disposición, es decir, que nuestras denuncias llegan por la vía correcta, sin embargo, todas las denuncias no son atendidas, son invisibles para ti y para tu equipo. En concreto tu omites vista, oídos y lectura a las necesidades de la gente que vive aquí.

 

Entonces, debemos de suponer que tu chamba está orientada a atender las necesidades de tu patrón moral el Peje, porque los patrones reales que son los ciudadanos no son atendidos. Esa chamba, al igual que la hecha por el PRD, va haciendo que la gente en Tlalpan esté hasta las narices de tu silencio, de la nula actividad en pro del progreso de la Delegación que has hecho.

 

Ahora bien, te quiero poner un ejemplo, el cual ya conoces. Te pedí que retiraran un autobús abandonado en Tlalcoligia. Hemos presentado muchos vecinos la queja, por las vías correctas, sin embargo tu has hecho caso omiso y el problema no es que tengamos una camión ahí, el problema es que hoy en día se utiliza como «picadero», como resguardo que quién sabe que clase de gentes que entran ahí por las noches. El olor a su alrededor es nauseabundo. Te podrás imaginar que la basura y los desechos orgánicos de años ahí debajo y al interior, no son un bonito olor a lavanda.

 

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Esta situación, además de insalubre, va a degenerar en una desgracia, se va a convertir, si es que no lo es ahora, en tema de seguridad grave. Lo único que queremos es impedirlo. No estamos molestando con que arregles las banquetas que son un asco, o que cambies el alumbrado, que estaríamos mejor a velas y antorchas, no, estamos pidiendo una acción concreta relacionada a nuestra seguridad y quizás de la salud.

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Todo esto, está en tus manos, la Delegación también, por lo que mi querida Clau, entendemos que quieres con toda tu alma que el Peje sea Presidente, no tenemos bronca con eso, tenemos una bronca grande con que hagas la chamba que te entregó el pueblo para hacer. Queremos que cuides nuestros árboles que más que nunca nos hacen falta, queremos que nuestras calles sean seguras, queremos ver al personal de la Delegación atendiendo toda clase de quejas, no nada más tapar un bache para la foto de Facebook.

Queremos menos frijoles con gorgojo y eso significaría que tú estás trabajando.