El ejercicio de hoy, o habría que llamarlo mejor hipótesis, consiste en demostrar cómo le hacemos la vida fácil a los gobiernos (excepto en Islandia, ellos si son cabrones) para controlarnos y cubrir sus abusos.
Hoy en día, más que en cualquier otra época que yo recuerde, existe una creciente indignación con los gobiernos, sobremanera los corruptos y abusivos, como el nuestro, que es en efecto, la definición perfecta de corrupción. Sin embargo, también hoy en día las propias herramientas (internet y sus redes sociales) que nos podrían convertir en una fuerza incontenible (vuelvo con los islandeses), en esta latitud son el elemento disuasivo, curiosa oposición.
Al grano, cuando bien podríamos estar en la calle (y dale con Islandia) defendiendo todos los atropellos recibidos, llámese como se llame (iremos a los ejemplos más tarde), estamos detrás del teclado de nuestro teléfono inteligente enviando mensajes sobre nuestra indignación. Estos se reparten en dos para el gobierno: a) los que hay que desviar; b) los que hay que perseguir.
Ahora sí, vamos a los ejemplos. En el primer caso, es decir, los eventos a desviar, son siempre provocados por errores del propio gobierno, o bien son escándalos, o bien son situaciones que no pueden controlar. Tenemos el error de dejar escapar la información sobre la Casa Blanca, tenemos los contratos públicos de Grupo Higa, tenemos Ayotzinapa, tenemos los papeles de Panamá, tenemos el No Circula de Mancera, etc. Tenemos cualquier cantidad de situaciones que deberían de mantenernos en las calles, situaciones de deberían de deponer gobiernos (Guatemala), pero, estás situaciones tienen un plan de crisis muy sencillo de resolver:
1.- Casa Blanca, metemos una nueva novela de la primera dama, en la cual se convence a toda la carne de cañón, que la casa es suya, que si gana mucho de actriz, que si llora le creemos más, etc. Acto seguido un amplio sector de la población que es educado a base de telenovelas (que comienzan su emisión por la mañana y terminan cuando López-Doriga se va a dormir) acepta la solución y detiene la manifestación pública. La clase media, la más indignada comenta con efervescencia los hechos en redes sociales. Ninguno peleará por su derecho.
2.- Ayotzinapa, este quizás sea el más grande de los espectáculos y además el más cruel e indignante. Todos conocemos los hechos en los que 43 estudiantes son desaparecidos. Después todos conocemos que el Procurador ofreció «la verdad histórica» y ahí se murió el tema, ya que después llegaron especialistas extranjeros a estudiar el caso, al tiempo que restos humanos viajan por todos los laboratorios del mundo. Y estos presentan otra verdad que desmiente la verdad histórica y ahora se discute si la verdad que desmiente la otra verdad es la verdad porque se supone que la primera verdad es la verdad y la otra verdad no es verdad (¿me siguen?). La única verdad es que hay 43 personas muertas, desaparecidas, esa es la única verdad. Sin embargo, todo el espectáculo está montado de tal manera que todos siguen esperando la «verdad» y el pueblo sigue sin luchar o acompañar a los pocos que siguen luchando.
3.- Papeles de Panamá, si en el caso de Islandia, el tan sólo conocer que el nombre del Primer Ministro puso a todo mundo en la calle y con el resultado de su posterior renuncia al cargo, en México la cosa va con calma y como la gente no se ha manifestado (quizás porque el Presidente siempre está de viaje en su otro escándalo, es decir, tremendo avión que se compró con nuestra lana) pues absolutamente nadie dice nada, vamos no es ni noticia que ya se sabe dónde lavan el dinero que te robaron. Nadie ha peleado por su derecho.
Como se puede observar, para tres casos muy graves (no son los únicos), en México la respuesta de todos es la misma, comentamos en Facebook y Twitter durante dos días y listo o vemos la novela y todo estará mejor porque quizás ese hombre rico y guapo en su BMW del año se enamore de nuestra hija (algo así como uno de los Porkys) y nos saque de la pobreza o quizás nuestro varoncito se convierta en jugador de fútbol y nos saque de la pobreza.
Caso aparte merece la CDMX, con su rosada coloración y su olor a lavanda con smog. Todos sabemos y los expertos de todas las clases y organismos, incluida la UNAM, comentan y publican que, los automóviles no son la principal fuente de contaminación, contribuyen pero no la determinan. Incluso en estos días podemos ver como la sociedad civil envía propuestas para la disminución de los contaminantes, pero la realidad es que los niveles de contingencia los determinan los 150 puntos, el No Circula los deja 144, es decir, que de todos modos nos vamos a morir de eso pero no es tan grave. La pregunta es cómo se baja de los 144. Bien, diseñando desde cero, un nuevo sistema de transporte público y todas las otras ideas que ustedes ya leyeron en Facebook y WhatsApp y Twitter y vieron en el Periscope de alguien. Pero nadie ha hecho nada, tan sólo se aceptó la medida y esa aceptación va a concluir en que a partir de junio de 2016 en efecto, todos los coches no circulan. Se volverán a comprar miles y miles de coches, dentro de dos años el doble no circula será la nueva ley y se comprarán más coches y así sucesivamente. Lo que habría que hacer es dejar la marca de puntos imecas de contingencia en 250 y listo. Nadie, nadie defiende su derecho. Nadie está en la calle para exigir una solución diferente a algo que nos está matando.
Los temas anteriores son los que hay que desviar y están desviados y no pasará nada con ellos. Sin embargo existen los casos que hay que atender. Aquí está la trampa queridos amigos.
Cuando tu, compartes, retuiteas, das like y un gran etc. en las grandes posibilidades que te brindan las redes sociales para mostrar tu indignación, le señalas al gobierno en qué se debe de fijar para que tu obtengas esa sensación de justicia que tanto estás buscando y así poder dejar en el olvido los casos antes mencionados.
Ejemplos. Los Porkys, como todos sabemos, son unos perfectos imbéciles que violaron a una chavita y eso indignó a la población. Todo mundo comentó, todo mundo quería justicia, misma que los dejó escapar para prolongar la novela y así provocar que tu sigas en tu cruzada por la justicia. Cuando buenamente decidan presentarlos ante la justicia y que el pueblo obtenga su tan ansiada victoria (ya pasó con el Canadiense de Acapulco), tu mismo vas a señalarles dónde deben de poner los reflectores los gobernantes para que pienses que eres una especie de Batman del Facebook y que gracias a ti se está construyendo un mundo mejor. La verdadera naturaleza del caso, es el increíble nivel de impunidad que existe en el Estado de Veracruz, de donde el Gobernador es quizás, hasta responsable de la muerte de muchas personas, donde sabemos que la Policía secuestra jóvenes (que no precisamente viven en Costa de Oro) y los entrega a criminales (que son ellos mismos) para asesinarlos, pero tu quieres que ¡los Porkys se pudran en la cárcel! No hay en todo el Estado de Veracruz un estallido social por lo que viven. Nadie lucha por sus derechos.
Por eso es tan importante seguir el Periscope de Arne, o a los Súper-Cívicos que lo único que están haciendo es poner a la sociedad en contra de la sociedad, señalando problemas comunes y que en realidad no tienen importancia como invadir por un momento (si, no se van a quedar a vivir ahí y sí, está mal, pero no están matando a nadie) el carril de las bicis en la Colonia Del Valle.
Esa sensación de justicia, nace de que todos somos ese justiciero que armado con su cámara del iPhone 6S o el más ultrachingón Samsung Galaxy, etc, puede ser capaz de atrapar al siguiente ciudadano maldito que se pasó un semáforo y asustó muchísimo a la señora de los tamales, ¡felicidades eres el creador del #Gentleman… o la nueva #Lady…! Perdón, pero al que deberías de perseguir y al que deberías de no dejar en paz y al que deberías de exigir y crucificar si así conviene al país, no es al tipo del Tsuru que se pasó un alto, es al tipo que gobierna desde la corrupción y que se beneficia de la parálisis en la que vivimos.
Hoy la calle está vacía, pero en la calle se gestan los grandes cambios. Deja en paz al que vive como tú y sufre como tú, persigue al que se ha beneficiado de tu conformidad. La calles y tus derechos te esperan al final del camino, al final de tus likes.

Yo tengo un pie en la calle ¿me acompañas?


