¿Y la ayuda?

Regresé de un viaje largo, del cual entre otras cosas, puedo decir que tuve la fortuna, junto con mi familia de no vivir todos y cada uno de los desastres del mes de septiembre. Y después de una semana, pude comprobar con mis propios ojos derrumbes, albergues y mucho de lo que con mucha solidaridad los mexicanos hicieron para nuestros hermanos en desgracia.

Llegó tarde a esa primera oleada de ayuda, sin embargo estoy fresco para la más necesaria, esa que se requiere cuando el resto afloja, sin embargo esto me lleva a algunas reflexiones:

 

  • Estando en Madrid, hicimos donativos destinados a México. Ese dinero y de muchas partes del mundo, junto con los anuncios de personajes y empresas entregando cantidades irreales ¿a dónde va a parar? Cuando los ciudadanos hablamos de reconstrucción, lo primero que pensamos es en los hogares de las familias que lo perdieron todo. Y si uno, es ingenuo de verdad, como lo soy yo, pensara que ese dinero, se pondrá en manos de las familias para construir viviendas.
  • De lo anterior, imagino y pienso mal. Que muchas de esas enormes cantidades, podrían construir más edificios de los colapsados, pero llegan a manos del gobierno para reconstruir qué. Quizás haya algún ciudadano mejor informado que yo que pueda saber qué demonios reconstruyen, porque desde la óptica de éste desinformado, también podría ser usado para reconstruir la imagen pública de los gobernantes que tan mal parados quedaron.
  • Si el gobierno, desde la presidencia en días seguidos, nos pide cobijas, tiendas de campaña y además propaga la idea del ilustre presidente (así, en minúsculas) de que se vayan haciendo tandas para volver a hacer casas entre vecinos, ¿dónde chingados está el dinero?
  • Ya también vimos, en plena era de la información, donde ocultar las cosas requiere de cierta preparación y estrategia, a gobernantes como el gobernador (así, en minúscula) Graco Ramírez, robando despensas para su uso político, o al presidente (así, en minúsculas) fingiendo una fila de solidaridad.
  • Hoy en las noticias, el jefe (así, en minúsculas) de gobierno de la capital, anunciaba créditos al 9% para damnificados. ¿Pues no le hemos mandado mucha lana para reconstruir?

 

Entonces, ¿dónde quedó toda la lana? Entiendo, que veo esto desde la más absoluta ingenuidad, pero en serio, ¿dónde quedó? ¿quién la tiene? ¿en qué exactamente se va usar?

Quizás en otro momento, podamos explorar muchas otras reflexiones, como los castigos por corrupción, o bien las elecciones venideras, pero ahora, lo que importa es saber dónde quedó la bolita (lanita), que así como exigimos el dinero de los partidos (saben cuántos edificios podríamos construir con más de 7 mil millones de pesos), debemos de buscar e informarnos dónde está toda esa ayuda, porque seguimos viendo a nuestra gente, durmiendo en la calle, comiendo de nuestra ayuda, pero con una terrible incertidumbre sobre su futuro. Ahora, es cuando verdaderamente la unión que tenemos debe ser la fuente misma de una exigencia sin precedentes.