Me caes mal Andrés

Querido Andrés, me refiero así en confianza en el mismo sentido en el que tú te has referido a mi, quizás sea esa parte tuya tan campechana de ser y por lo mismo, pues que sea de ida y vuelta.

Me gustaría empezar por decirte por qué me caes mal y es probable que aquí podrías imaginarte muchas cosas que tan sólo habitan en tu mente, tales como: soy un derechoso, he perdido mis privilegios y/o cualquier cosa que dicte tu discurso, pero nada más lejos de la realidad. Me caes muy mal porque has engañado al sector más vulnerable de la población y eso al final me afecta mucho, porque ahora, ese sector cree que las cosas están cambiando para bien y tú sabes que no es así. Tú bien sabes que el plan original no era crear una gran nación, el plan original no incluye a eso que definiste como pueblo bueno y sabio, el plan original era tener todo el poder de un país para hacer lo que más o menos podemos definir como «lo que te dé la gana». Tú bien sabes que quieres miles de estadios de beisbol porque a ti te gusta y te vale mucho madres si al resto del país le gusta, así funciona tu mente y así actúas. Sabes también que quieres buscar la manera de mantenerte en el poder (si reelegirte) y has hecho alguno que otro experimento (o pensabas que no sabíamos de tu interés en la ley Bonilla) para saber si el pueblo bueno y sabio podría darte la oportunidad porque además, piensas que eso sería lo correcto y eso me cae muy mal, nadie debe nunca permanecer en el poder, siempre sale mal.

También me caes muy mal porque hiciste a creer a la gente que las personas que tienen una empresa fueron privilegiados por los gobiernos anteriores y neoliberales del pasado y tú bien sabes que eso no es verdad, los empresarios, la inmensa mayoría de ellos no tuvieron jamás un contrato con el gobierno, nunca tuvieron un compadre en un puesto de gobierno, nunca tuvieron diferencia en sus pagos de impuestos, nunca obtuvieron «riqueza» por corruptos, no. Lo hicieron trabajando duro, poniendo en riesgo todo, lo hicieron y lo siguen haciendo a pesar de que los gobiernos cambian y cada uno llega con algún nuevo capricho, no se diga de los tuyos, muchos o ninguno necesario. Esos que engañaste miran al empresario como la persona que les ha «robado» algo y bien sabes que no es verdad. Hoy esos creyentes de tu discurso miran con desdén al productor, al emprendedor y tu bien sabes que tan sólo es la persona capaz de generar empleos, de generar a través del trabajo la verdadera dignidad, porque la dignidad nunca ha llegado a ningún lugar al estirar la mano hacia el «programa social». Esos a los que atacas un día si y otro también son los que hasta ahora llenan con sus impuestos las cuentas para que tu construyas estadios. Y al final esos engañados no viven mejor, cada empresa que destruyes impacta en ellos y las quejas del empresario nunca han sido por privilegios, son el reclamo de que se les deje trabajar, como siempre ha sido, con el sudor de su frente, que tu ya te encargas de asignar contratos directos en la total de las opacidades a tus amigos. Eso es ser privilegiado. Nunca lo aceptarás y has enseñado a los que creen en ti, que si la queja viene del sector privado es que viene del demonio. Muy bien Andrés conseguiste algo importante: que las personas de este país (algunas claro está) defiendan a un gobierno, cuando ninguno y en ningún momento debe de ser aplaudido. Los aplausos en el poder generan confusión, uno podría creerse más de lo que verdaderamente es con facilidad (para muestra un Andrés).

Me cae muy mal que nunca te rodees de asesores o personas capaces que harían un mejor líder de ti, pero creo que no lo aceptas por varios motivos: el primero es que las personas capaces cuestionan, impugnan, contradicen y tienen ideas propias, eso no te gusta, sé que piensas que tu lo sabes mejor que todos; te rodeas de imbéciles para que tu figura sea siempre la central y la que monopoliza el discurso; pones a personas en puestos de los que no tienen idea para que tú seas quien dicte las normas y los rumbos, lo simpático es que tampoco tienes idea de qué carajo hacer con la mayoría de éstas. Ya vemos los ejemplos en Economía, Salud, Función Pública, Gobernación y en todo lo que está cerca de ti. Te rodeas también de personajes obscuros (te recuerdo a Barlett) que de ser daneses como a veces piensas que somos, estaría en la cárcel por muchas cosas, entre ellas traición a la patria. Vamos, que para muchos mexicanos que esa persona tenga un cargo público es un insulto y una aberración, excepto para ti claro está; te rodeas de personas irresponsables, que no hacen su trabajo, que no tiene voluntad y sólo lo haces para mantener el control y que las luces nunca se dirijan a ningún otro lugar que no sea la perorata mañanera en la que una vez más te rodeas, esta vez de aplaudidores, de «chayoteros» que están de tu lado y no de otro, pero lo mismo. Y finalmente, te rodeas de personajes extraídos del pueblo (siempre bueno y sabio) que han encontrado en las dádivas un modus vivendi y que harían lo que fuera por permanecer eternamente enganchados a la teta del gobierno: ninis (parece mentira) en edad de votar (curioso caso), menores de edad (que votarán pronto, otros más pequeños no convienen aun) y un largo etc. Me caes mal por lo que le enseñas a esta gente, tu mensaje de que no deberán de valerse por sí mismos, que no deben de realizar un esfuerzo por conducir su vida a algún sitio (hablamos otra vez de dignidad). Tus clientes y en los que basas tus mediciones, tus datos de popularidad.

Me caes mal porque nunca dejaste de ser candidato, nunca te diste cuenta que te convertiste en aquel que dirige, no, tu sigues siendo candidato, porque prometer no empobrece, dar es lo que aniquila y nunca has sido capaz de dar: niños enfermos, mujeres, desastres naturales, arte y cultura, etc. Solo das y darás a tus amigos, a tus clientes y a las cosas que sólo a ti interesan (beisbol).

Ahora bien, a los que nos caes mal, que somos muchos (si, ya sabemos que tienes otros datos) tenemos la consigna patriótica de sacarte de la silla y no es porque nos caes mal, eso es aparte. Necesitamos sacarte de ahí para intentar poner a alguien capaz, a alguien que no finge que habla mal para empatizar con un pueblo mal educado deliberadamente (¿te acuerdas que bien pronunciastes ((sic)) Trump delante de él?); necesitamos poner en ese lugar a una persona que vea el futuro del país y no su pasado, que entienda muchas cosas y que tenga al mejor asesor a su lado en las que no entiende; necesitamos poner a una persona que hable para todos los mexicanos y no para algunos; necesitamos a alguien que aunque nos caiga mal, regrese la autonomía a las instituciones (mismas que desde antes del poder mandaste al diablo y allá están ahora); necesitamos a una persona que vea por lo enfermos y que nos defienda de una amenaza (pandemia), que haga que los daños sean los menores en serio («un escenario catastrófico serían 60,000 muertos y van…); necesitamos que el trabajo, el empleo, sean el conducto de un nuevo tejido social hoy completamente destruido y sin ningún tipo de cohesión (te has aplicado bien en fragmentarlo); necesitamos orden, necesitamos seguridad y justicia, hoy es muy fácil ser criminal y que nadie te moleste (Ovidio), ya ves que aquí la impunidad es total, más si se es amigo o familiar (ni Pío de que a la prima se le arrima… el presupuesto), defenderlos o acabar con los temas es un plumazo de tu santa voluntad; hemos necesitado por años buenos gobernantes y es verdad que no los hay, tu mismo lo dijiste, pero eres uno de ellos y ahora que me detengo en eso, quizás eres el peor, el más opaco. Necesitamos a alguien que cuando dice que compró vacunas de verdad lo haya hecho.

Los mexicanos hemos sobrevivido a terribles gobiernos, en todas sus formas, bueno, nos falta la monarquía moderna que quieres instaurar (jajaja es que eso de vivir en un palacio, de verdad que tienes un gran sentido del humor, convertir un casa en un museo y un museo en un palacio para ti, grandioso el chiste y todavía nos falta el mausoleo que seguro quieres construir dentro de sus muros ((espero no haberte dado una idea)) para la memoria futura de tu grandeza. Espero también, que no se te ocurra que el poder se hereda, te gusta mucho el pasado) y vamos a sobrevivir a la 4T, esperemos tener aun medios para hacerlo, ¡te estás acabando el sinfín! y no es tarea fácil, pero ahí la llevas. Aun así lo haremos sin ti y quizás sin tus seguidores que espero logren ver la realidad y dejen de poner atención en el discurso, que es eso, discurso y no es acción.

En fin Andrés, quería tan solo decirte que me caes mal, que no recurro al insulto, eso es lo tuyo, que mi fuerza ante este sentimiento es el voto, del que ahora me has convertido en promotor y es que necesito que voten en tu contra, desde ahora en el 2021 y que no puedas consolidar tus sueños (catastróficos) y después en el 2024 para que eso que necesitamos pueda tener una oportunidad. Votaré pensando que los representantes elegidos sean suficientes para quitarte tus «privilegios», los del poder absoluto. Votaré pensando que jamás debemos de reelegir a nadie, por bueno que fuera (tu menos). Votaré por la empresa, por las energías limpias, por los manglares que mandaste el diablo (Dos Bocas). Votaré por eliminar la censura en los medios o de los comunicadores que no se arrodillan ante su majestad (te encantaría que te dijeran así). Votaré por los niños con cáncer y votaré por las mujeres, por los seguros populares y por todo aquello que de alguna manera funcionaba y te lo cargaste. Votaré por poncharte ya que tu porcentaje de bateo es de risa ¡no alcanza ni para las ligas menores! y le diré a todos que voten y que de verdad salgan a votar en tu contra.