
Me he pensado mucho escribir sobre esto, ya que estarse quejando de las nuevas vialidades de cuota en la CDMX es un poco snob, pero hoy después de haber vivido el colmo de todos los comportamientos en ellas, no puedo más y aquí va.
Resulta que el trayecto que va desde Viaducto Tlalpan y San Jerónimo en la mayoría del trayecto está construido con dos carriles, hasta aquí todo un lujo, excepto cuando uno tiene que viajar por ahí en horas pico. Y es que toda clase de pendejos y pendejas, les encanta ir paseando, mandando mensajes, checando Facebook, viendo el paisaje y muchas otras actividades. Cabe mencionar que son increíblemente respetuosos con los límites de velocidad del nuevo reglamento de tránsito, no pasan de 80 ni a mentadas de madre, pero al parecer no han leído la parte que dice que no debe uno de atender el celular en cualquiera de sus formas, es decir, justifican su velocidad con el reglamento y la parte del celular se la guardan por el orto.
¿En que chingaos nos afecta? Pues bien, estos engendros viajan todo el tiempo por el carril izquierdo de la vía y jamás permiten rebasar, incluso se molestan por que uno pretende hacerlo y va a pasar el límite de velocidad que ellos celosamente cuidan y les permite postear en Facebook al mismo tiempo «un idiota me quiere rebasar y voy a 80». Pues bien, el que va a rebasar, va a rebasar y le importa una mierda si tu vas a 80 y como consecuencia tiene que rebasar por la derecha, situación que es altamente riesgosa (por la visibilidad) y en la que las estadísticas te dicen «te vas a romper la madre».
He visto de todo mientras intento pasar a estos pendejos (sí, es el calificativo más lindo que me permito para con ellos) incluso una que me quería grabar para convertirme en #lordsegundopiso pero nunca se dio cuenta que cuando esquivé su frenada para «el film» la salvé a ella de otro que venía con la misma intención de pasar y casi se empotra con ella, por el simple hecho de que no la veía y creía que yo era la tortuga justiciera de las redes sociales. Suerte para la próxima estúpida y ojalá al matarte no vayas a matar a nadie.
Si en este punto de la lectura, te sientes profundamente ofendido y con ganas de mentarme la madre… si, eres tú, eres tú, uno de esos pendejos que por creerse justicieros van provocando accidentes. Si eres tú, uno de los que motivó este escrito, por que hoy por la mañana en ese celoso velar por los límites de velocidad de Mancera, no dejaban pasar una ¡Ambulancia! con la sirena prendida y con un enfermo visible desde la parte trasera, mismo que hubieran podido ver de dejarla pasar… hijos de su puta madre (como verán me lo estoy tomando con calma y me encuentro totalmente relajado). Por lo tanto hazte a un lado y permite pasar ¡pendejazo!
Ahora bien, en el último estudio realizado por mí a este respecto, he detectado que estos pendejos, tan sólo actúan en grupo, por eso su zona de influencia se reduce a las horas pico. Si uno recorre la misma ruta por decir, a la una de la tarde, además de que va a encontrar a estos pendejos dispersos y pocas cantidades, se dará cuenta de que ya cuando uno se está acercando, vamos incluso hasta ponen la direccional para avisar que dejan paso. Pero en horas pico, se dan valor entre ellos, es decir, que seguramente piensan, si el pendejo del Tsuru no se ha quitado, por qué he de quitarme yo y así formados se van juntando, se van otorgando valor, se dan likes a sus estados en contra de los feroces rebasadores, van saludando (podrían hasta platicar) con los que viajan (respetando a todos) por el carril derecho, vitorean sus bloqueos y sobre todas las cosas, disfrutan y sienten y un gran placer al constatar con sus propios ojos, al mirar por el retrovisor, una larga fila de autos, un kilómetro o dos de largo, entre más mejor, de autos contenidos por su valor cívico.
Si conoces a alguien que no permite pasar, recomiéndale que permita pasar, que bien puede postear en Facebook desde la derecha, incluso es mejor, ahí nadie los molesta. Si tu esposa, tu novia o tu mamá es una de ellas, con cariño, con gracia y con ternura comenta el punto como si fuera el chisme de alguien más, de tu tía Chencha, etc. quizás caiga en la cuenta, no te arriesgues de más y educa con el ejemplo. Si eres conductor de Uber ya de una vez ¡chinga tu madre! Y finalmente, me vale madre si compartes esta queja esnobiana, con que te quites es más que suficiente.