A su imagen y semejanza

Estos últimos tres años han sido un verdadero desastre con respecto a la vida pública del país. Está a la vista de todos, sin embrago, existe un gran número, inmenso diría yo, de personas que se han logrado ver… no sé si representadas o ese espejo en el que se ven por la mañanas les dice que quizás algún día ellos podrían llegar a ser algo, lo que sea, en la administración pública. 

Los ejemplos de personajes pequeñitos, sin ninguna clase de talento, más que el de ser un completo inútil, incompetente, incapacitado para la labor, imbécil en muchos casos, pero leal y principalmente sumiso abundan y es que MORENA, encontró una vía muy singular de colocar candidatos. La fórmula es simple, un perfecto ignorante que representa en espejo el perfecto ignorante que ha de votarlo. Y eso es un éxito sin precedente. Con ese simple gesto el votante se siente representado con un ente que habla igual de mal que él, que piensa en las mismas idioteces, igualmente fácil de adoctrinar, que vende de manera simple un voto por el aquí y el ahora sin jamás meditar lo que pasará mañana. Este ente a los ojos de muchos es la cosa más absurda, pero cuando en su discurso (si es que aquello pudiere definirse como tal) menciona algo como “dijistes”, “nadien” o “apsoleta” como la alcaldesa (con minúsculas) de Acapulco cuando dijo que recibió una Secretaría de Seguridad “apsoleta” (https://twitter.com/ruleslogi/status/1535814480306655232?s=20&t=vTR5qfBletlhXAEwaE8ouw)

Abelina López alcaldesa de Acapulco

y siguió balbuceando otras pendejas de ese tamaño (como la vez que dijo que la violencia en el puerto es por la calor y la mala alimentación; )

sin inmutarse e incluso haciendo gala de porte de discurso importante, hacen que ese pueblo olvidado y profundamente ignorante se vea en el espejo y quizás como con la selección de fútbol griten… ¡si se puede! 

Pero no, no se puede. No se puede permitir que la ADMINISTRACIÓN pública se encuentre en manos de personas con ninguna capacidad de “aczolutamente” nada. Porque ahí donde están se encuentran con problemas, algunos simples, como construir un puto puente y hacerlo bien;

o algunos muy complejos que requieren del administrador capacidad y talento en la resolución de problemas, velocidad, urgencia y conocimientos más allá de medio saber “ler” y medio saber escribir. 

En los próximos años, México enfrenta un reto de dimensiones nunca antes vistas y es que, se debe de enfrentar a través del voto (vía previa a la pólvora) a esos gobernantes que poco o nada hacen por el progreso del país y lo hacen retroceder y también a un sector del pueblo que ha sido comprado por nada pero que a su vez se siente representado. Aquel personaje de corbata, bien vestido, perfumado y con palabras que no cuajan en el pueblo por desconocimiento de las mismas, tiene ahora que entrar a un ring o bien a una cancha muy dispareja, porque ese espejo donde el electorado se ha visto representado, le llena de esperanza aunque el mundo se caiga a pedazos. Ellos ya han recibido la información de que los culpables de su miseria son precisamente aquellos encorbatados y que sus desgracias actuales y las futuras son por las trampas que estos siguen haciendo desde la sombra. 

Pues bien, esa oposición que nadie tiene clara y que no se sabe quiénes son en realidad, empecemos por proyectarla. Somos nosotros, los que entendemos que esos personajes absurdos están haciendo daños irreparables y tenemos la absoluta obligación patriótica de intentar abrir los ojos de los que no pueden ver. A los personajes públicos les tocará modificar su imagen, quitarse la corbata y comenzar a chanclear en las calles como nunca lo han hecho y sólo así se combatirá esta caída. 

Abelina López la esperanza de Acapulco, quizás y en una de esas se enfrenta a la calor para que no haga de las suyas.
José Luis Urióstegui Salgado  Presidente Municipal de Cuernavaca quien no sabe que los seres humanos llevamos más de 2,000 años haciendo puentes colgantes y que en realidad no es tan difícil hacerlos.

Me caes mal Andrés

Querido Andrés, me refiero así en confianza en el mismo sentido en el que tú te has referido a mi, quizás sea esa parte tuya tan campechana de ser y por lo mismo, pues que sea de ida y vuelta.

Me gustaría empezar por decirte por qué me caes mal y es probable que aquí podrías imaginarte muchas cosas que tan sólo habitan en tu mente, tales como: soy un derechoso, he perdido mis privilegios y/o cualquier cosa que dicte tu discurso, pero nada más lejos de la realidad. Me caes muy mal porque has engañado al sector más vulnerable de la población y eso al final me afecta mucho, porque ahora, ese sector cree que las cosas están cambiando para bien y tú sabes que no es así. Tú bien sabes que el plan original no era crear una gran nación, el plan original no incluye a eso que definiste como pueblo bueno y sabio, el plan original era tener todo el poder de un país para hacer lo que más o menos podemos definir como «lo que te dé la gana». Tú bien sabes que quieres miles de estadios de beisbol porque a ti te gusta y te vale mucho madres si al resto del país le gusta, así funciona tu mente y así actúas. Sabes también que quieres buscar la manera de mantenerte en el poder (si reelegirte) y has hecho alguno que otro experimento (o pensabas que no sabíamos de tu interés en la ley Bonilla) para saber si el pueblo bueno y sabio podría darte la oportunidad porque además, piensas que eso sería lo correcto y eso me cae muy mal, nadie debe nunca permanecer en el poder, siempre sale mal.

También me caes muy mal porque hiciste a creer a la gente que las personas que tienen una empresa fueron privilegiados por los gobiernos anteriores y neoliberales del pasado y tú bien sabes que eso no es verdad, los empresarios, la inmensa mayoría de ellos no tuvieron jamás un contrato con el gobierno, nunca tuvieron un compadre en un puesto de gobierno, nunca tuvieron diferencia en sus pagos de impuestos, nunca obtuvieron «riqueza» por corruptos, no. Lo hicieron trabajando duro, poniendo en riesgo todo, lo hicieron y lo siguen haciendo a pesar de que los gobiernos cambian y cada uno llega con algún nuevo capricho, no se diga de los tuyos, muchos o ninguno necesario. Esos que engañaste miran al empresario como la persona que les ha «robado» algo y bien sabes que no es verdad. Hoy esos creyentes de tu discurso miran con desdén al productor, al emprendedor y tu bien sabes que tan sólo es la persona capaz de generar empleos, de generar a través del trabajo la verdadera dignidad, porque la dignidad nunca ha llegado a ningún lugar al estirar la mano hacia el «programa social». Esos a los que atacas un día si y otro también son los que hasta ahora llenan con sus impuestos las cuentas para que tu construyas estadios. Y al final esos engañados no viven mejor, cada empresa que destruyes impacta en ellos y las quejas del empresario nunca han sido por privilegios, son el reclamo de que se les deje trabajar, como siempre ha sido, con el sudor de su frente, que tu ya te encargas de asignar contratos directos en la total de las opacidades a tus amigos. Eso es ser privilegiado. Nunca lo aceptarás y has enseñado a los que creen en ti, que si la queja viene del sector privado es que viene del demonio. Muy bien Andrés conseguiste algo importante: que las personas de este país (algunas claro está) defiendan a un gobierno, cuando ninguno y en ningún momento debe de ser aplaudido. Los aplausos en el poder generan confusión, uno podría creerse más de lo que verdaderamente es con facilidad (para muestra un Andrés).

Me cae muy mal que nunca te rodees de asesores o personas capaces que harían un mejor líder de ti, pero creo que no lo aceptas por varios motivos: el primero es que las personas capaces cuestionan, impugnan, contradicen y tienen ideas propias, eso no te gusta, sé que piensas que tu lo sabes mejor que todos; te rodeas de imbéciles para que tu figura sea siempre la central y la que monopoliza el discurso; pones a personas en puestos de los que no tienen idea para que tú seas quien dicte las normas y los rumbos, lo simpático es que tampoco tienes idea de qué carajo hacer con la mayoría de éstas. Ya vemos los ejemplos en Economía, Salud, Función Pública, Gobernación y en todo lo que está cerca de ti. Te rodeas también de personajes obscuros (te recuerdo a Barlett) que de ser daneses como a veces piensas que somos, estaría en la cárcel por muchas cosas, entre ellas traición a la patria. Vamos, que para muchos mexicanos que esa persona tenga un cargo público es un insulto y una aberración, excepto para ti claro está; te rodeas de personas irresponsables, que no hacen su trabajo, que no tiene voluntad y sólo lo haces para mantener el control y que las luces nunca se dirijan a ningún otro lugar que no sea la perorata mañanera en la que una vez más te rodeas, esta vez de aplaudidores, de «chayoteros» que están de tu lado y no de otro, pero lo mismo. Y finalmente, te rodeas de personajes extraídos del pueblo (siempre bueno y sabio) que han encontrado en las dádivas un modus vivendi y que harían lo que fuera por permanecer eternamente enganchados a la teta del gobierno: ninis (parece mentira) en edad de votar (curioso caso), menores de edad (que votarán pronto, otros más pequeños no convienen aun) y un largo etc. Me caes mal por lo que le enseñas a esta gente, tu mensaje de que no deberán de valerse por sí mismos, que no deben de realizar un esfuerzo por conducir su vida a algún sitio (hablamos otra vez de dignidad). Tus clientes y en los que basas tus mediciones, tus datos de popularidad.

Me caes mal porque nunca dejaste de ser candidato, nunca te diste cuenta que te convertiste en aquel que dirige, no, tu sigues siendo candidato, porque prometer no empobrece, dar es lo que aniquila y nunca has sido capaz de dar: niños enfermos, mujeres, desastres naturales, arte y cultura, etc. Solo das y darás a tus amigos, a tus clientes y a las cosas que sólo a ti interesan (beisbol).

Ahora bien, a los que nos caes mal, que somos muchos (si, ya sabemos que tienes otros datos) tenemos la consigna patriótica de sacarte de la silla y no es porque nos caes mal, eso es aparte. Necesitamos sacarte de ahí para intentar poner a alguien capaz, a alguien que no finge que habla mal para empatizar con un pueblo mal educado deliberadamente (¿te acuerdas que bien pronunciastes ((sic)) Trump delante de él?); necesitamos poner en ese lugar a una persona que vea el futuro del país y no su pasado, que entienda muchas cosas y que tenga al mejor asesor a su lado en las que no entiende; necesitamos poner a una persona que hable para todos los mexicanos y no para algunos; necesitamos a alguien que aunque nos caiga mal, regrese la autonomía a las instituciones (mismas que desde antes del poder mandaste al diablo y allá están ahora); necesitamos a una persona que vea por lo enfermos y que nos defienda de una amenaza (pandemia), que haga que los daños sean los menores en serio («un escenario catastrófico serían 60,000 muertos y van…); necesitamos que el trabajo, el empleo, sean el conducto de un nuevo tejido social hoy completamente destruido y sin ningún tipo de cohesión (te has aplicado bien en fragmentarlo); necesitamos orden, necesitamos seguridad y justicia, hoy es muy fácil ser criminal y que nadie te moleste (Ovidio), ya ves que aquí la impunidad es total, más si se es amigo o familiar (ni Pío de que a la prima se le arrima… el presupuesto), defenderlos o acabar con los temas es un plumazo de tu santa voluntad; hemos necesitado por años buenos gobernantes y es verdad que no los hay, tu mismo lo dijiste, pero eres uno de ellos y ahora que me detengo en eso, quizás eres el peor, el más opaco. Necesitamos a alguien que cuando dice que compró vacunas de verdad lo haya hecho.

Los mexicanos hemos sobrevivido a terribles gobiernos, en todas sus formas, bueno, nos falta la monarquía moderna que quieres instaurar (jajaja es que eso de vivir en un palacio, de verdad que tienes un gran sentido del humor, convertir un casa en un museo y un museo en un palacio para ti, grandioso el chiste y todavía nos falta el mausoleo que seguro quieres construir dentro de sus muros ((espero no haberte dado una idea)) para la memoria futura de tu grandeza. Espero también, que no se te ocurra que el poder se hereda, te gusta mucho el pasado) y vamos a sobrevivir a la 4T, esperemos tener aun medios para hacerlo, ¡te estás acabando el sinfín! y no es tarea fácil, pero ahí la llevas. Aun así lo haremos sin ti y quizás sin tus seguidores que espero logren ver la realidad y dejen de poner atención en el discurso, que es eso, discurso y no es acción.

En fin Andrés, quería tan solo decirte que me caes mal, que no recurro al insulto, eso es lo tuyo, que mi fuerza ante este sentimiento es el voto, del que ahora me has convertido en promotor y es que necesito que voten en tu contra, desde ahora en el 2021 y que no puedas consolidar tus sueños (catastróficos) y después en el 2024 para que eso que necesitamos pueda tener una oportunidad. Votaré pensando que los representantes elegidos sean suficientes para quitarte tus «privilegios», los del poder absoluto. Votaré pensando que jamás debemos de reelegir a nadie, por bueno que fuera (tu menos). Votaré por la empresa, por las energías limpias, por los manglares que mandaste el diablo (Dos Bocas). Votaré por eliminar la censura en los medios o de los comunicadores que no se arrodillan ante su majestad (te encantaría que te dijeran así). Votaré por los niños con cáncer y votaré por las mujeres, por los seguros populares y por todo aquello que de alguna manera funcionaba y te lo cargaste. Votaré por poncharte ya que tu porcentaje de bateo es de risa ¡no alcanza ni para las ligas menores! y le diré a todos que voten y que de verdad salgan a votar en tu contra.

Tu miedo ¿el de todos?

Leo y leo y vuelvo a leer en los posts de redes sociales que hacen mis amigos y otros que no tengo el susto de conocer y sólo leo miedo.

La información que nos llega todo el tiempo es una campaña de miedo. Que tengas miedo, hará que votes o no por determinado candidato. Pero… ¿miedo a qué?

No es verdad que eres su superviviente de las crisis de los ochenta y los noventa (entiendo que algunos votantes más jóvenes no lo sean). No eres un superviviente de más de 70 años de saqueos sistemáticos al país por parte de PRI. No eres acaso, un superviviente de las guerras contra el narco. No es eres un superviviente al tipo de cambio, a las reformas y sin duda, no eres de aquellos que son supervivientes a todas las ratas que han ejercido cargos públicos desde siempre y con el mismo fin último que es robar.

Pero resulta que tienes miedo y andas publicando que estás a favor del voto útil aunque favorezca al PRI… ¿neta?

Perdón, tu no tienes miedo, no tienes memoria y por consiguiente no tienes madre. ¿Te has puesto a pensar sobre cuál encuesta vas a basar tu voto útil? Y eso no te da miedo, resulta que cualquier pelado te va a decir por quién votar según para lo que ese mismo pelado interprete como segundo lugar… ¿eso no te da miedo?

Yo no te puedo decir por cuál candidato votar, es más, no he perdido ni un sólo minuto en promocionar a ninguno, pero si te puedo decir que te tengo miedo a ti, a tu supuesto miedo y que no seas capaz de decidir libremente tu voto, que no seas capaz de razonar tu voto y a través del «miedo» hagas muchas pendejadas como condicionar tu voto a un lugar en la tabla y no ponerte a pensar qué demonios te gustaría para tu país, tu ciudad, tu colonia y hasta tu calle, pero te indigna que los menos favorecidos pudieran llegar a vender su voto… espejito, espejito, dime quién es más pendejito.

Hace unos días publiqué mi manual del voto y ejercicio democrático, lo vuelvo a hacer y espero les sirva de algo, aunque sea que les dé miedo de que algunos votaremos no como borregos, si no como hombres y mujeres libres ejerciendo un derecho y principalmente sin miedo alguno:

Manual para votar en México:

1.- Vote por quien usted quiera.
2.- Vote en consecuencia al punto 1, es decir ayude a su candidato a poder gobernar. Esto significa que le deberá de dotar de diputados y senadores.
3.- Vote a partidos grandes, eso limita el registro de los chicos, mismos que sólo son un negocio de sus dirigentes, por eso son rémoras de los grandes.
4.-Si piensa que un candidato de X partido es mejor para el país y uno del Y para la ciudad, vote así, pero sin olvidar el punto 2.
5- Si pretende castigar a un partido o candidato, es simple NO vote por él.
6.- Si le fallan en esta ocasión, recuerde que podrá castigarlos dentro de 6 años.
7.- No pierda la memoria.
8.- Si le gusta algún independiente, vote por él.
9.- Vote siempre, siempre vote.
10.- Nunca venda su voto.

La normalización de la violencia

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Hace unas semanas, quizás muchos de nosotros seguimos el caso de un chamaco en España que no aparecía por ningún lado y el caso es que lo mató la novia del papá y todo aquello que revuelve el estómago al más duro. Y también vimos como un país entero estaba desbordado con la noticia. Sí, la violencia les duele, les perturba, los hace vomitar de miedo y de angustia, por más que estén en el otro extremo del país, por más que no hayan conocido a las víctimas. La violencia se percibe como tal y genera repudio y miedo en casi todo el mundo.

 

Ahhh, pero qué tal nosotros. Los mexicanos hemos normalizado tanto la violencia que nos parece tan común como ir a comprar las tortillas del día. Hace unos días, en un operativo en Monterrey, desde un helicóptero balearon a toda una familia, con niños pequeños incluidos y el país no está de cabeza por el asunto. No, se dice que es un daño colateral y punto, hasta que llegue el siguiente muerto para darle el mismo tratamiento.

 

Hoy no es tan raro que la violencia haya alcanzado a nuestros conocidos, familiares o bien, a nosotros mismos. Y es muy grave. También es muy grave que hayamos asimilado la violencia como parte de la vida misma. Es decir, que en México se observa a la muerte de manera tan común como si viviéramos en la antigua Roma y pasáramos por encima de un cadáver de un esclavo y nada más.  El problema es que con siglos de separación y al parecer muchos desarrollos en materia cívica, nos sigamos matando como si nada y peor aún, que lo veamos y convivamos con ello de la misma manera que respiramos o vamos al baño.

 

Ahora bien, estamos en medio de campañas políticas y vemos como los políticos, han normalizado tanto el tema, que ninguno de ellos es capaz de centralizar un discurso sobre el tema. Para ellos es en sí y en su fuero interno es «daño colateral» y punto. Mientras lo importante es: que si este es honesto (todos los son, ya sabemos), que si este es gordo, estos prietos, este bicolor, este hace negocios con aquel… en fin, un discurso interminable, repetitivo, el mismo de todos los procesos. A mí, en lo personal, me preocupa que así como se normaliza la violencia, se traten todos los problemas como si por el simple hecho de existir no deban de ser atendidos.

 

Es común que las personas de mi generación, recuerden haber transitado las calles de su Colonia, haber visitado el parque cercano sin supervisión de un adulto. Es común haber regresado a casa chorreando sangre porque caímos de una bici y no porque nos alcanzó una bala. Y el punto es que hablamos, incluso con cierto aire de nostalgia, que hicimos de la calle nuestro campo de juegos y de sueños. Hoy hemos integrado a la violencia de tal manera que pareciera utópico que los niños pudieran estar solos en las calles. Eso si, desde el gobierno se envían mensajes (que algunas madres toman muy en serio) que hay que combatir la obesidad infantil, que no deberían los niños de estar con videojuegos y que es mejor que hagan ejercicio. Muy bien, señores gobernantes, regrésenos las calles y verán como volvemos a 1980, en donde los gorditos eran pocos y siempre les tocaba ser portero.

 

 

La decisión del voto

Nunca antes habíamos enfrentado una votación tan peculiar como la actual. Que busca por una parte, la continuidad del sistema más corrupto y que de manera estúpida no se pudo detener su regreso al poder. Y sí, no se pudo detener por que no todos los que votan piensan.

Y por otro lado tenemos al de siempre, que además plantea siempre la misma incógnita y finalmente, al grupo de los nuevos amigos que parecen muy desesperados y no les quedó de otra más que unirse.

Ahora bien, en ese escenario tan complejo, se asoman los «independientes» que desde mi gusto, sólo son capaces de debilitar a X o Y candidato en favor del PRI, del que depende como nunca de su base social de siempre, ya que eso de reclutar nuevos votantes, a 5 meses parece imposible.

Metiendo todo esto en una licuadora, el votante que quiere racionalizar su voto se encuentra con un problemón. Los canales de comunicación de siempre (y lo aplaudo) ya no son los mismos y los nuevos están en manos de esa legión de idiotas del que hablaba Umberto Eco. Es decir, que de acuerdo a nuestras amistades y sus ideas o lo que estos vayan compartiendo y que sabrá dios que imbécil subió y con qué intención, un alto porcentaje de los votantes decidirán su voto. Aquí es donde me aterró, aquí es donde me chasquean las rodillas, ya que no es medible la información que recibimos y está determinada por un algoritmo de acuerdo a las personas que «sigo» o bien del que paga para viralizar ciertos mensajes y ese sesgo, esa puerta falsa hoy juega un papel determinante.

Por si fuera poco, aún cuando se conoce a los candidatos y se sigue haciendo el ritual absurdo de los «pre» candidatos, es difícil que alguno de nosotros podamos determinar cuáles son las propuestas de X o Y, eso sí, estamos como desde hace 80 años escuchando la palabra «cambio» incluso del partido que está en el poder, mismo que si considerara hacía si mismo que lo ha hecho bien, para que demonios sigue promoviendo el «cambio». Ese cambio que siempre ha significado que todo siga igual y ese es el gran negocio. Pero ese negocio hoy depende un factor llamado Twitter, Instagram, Facebook y si nos ponemos a ello hasta Tinder.

A mis redes personales, llegan, pros y contras y de unos y otros pero.. ¿qué es verdad? ¿qué es falso? ¿quién lo dijo? ¿por qué todo se resume a clips de 1 minuto? ¿dónde encuentro fundamentos? ¿dónde, dónde dónde? Esto siempre tiene más preguntas que respuestas y los «líderes» de opinión también los pueden encontrar en una competencia de ver quién traga más pinole y se avienta de un edificio en patineta o bien, los de los medios tradicionales vendiendo al mejor postor la opinión.

En este mundo en el que se confunde fácil a un imbécil con un experto en algo, y en el que el número de imbéciles con opinión en significativamente mayor al de los expertos en algo (es que ahora los expertos dan hueva, escriben o hablan mucho) es desalentador cuando se enfrenta una elección con un pueblo muy al límite del hartazgo.

Votar este 2018 es probablemente, el voto más difícil de predecir de toda la historia «democrática» del país, masas que votarán influenciadas quién sabe por qué fuente llenarán o no las urnas y el resultado por más encuestas e información que recibamos no es posible de determinar aún.

Yo por mi parte, no tengo ni la más remota idea de por quién votar, además tampoco ando persiguiendo hueso y tampoco tengo afiliaciones a nada, por lo que intentaré pensar qué es lo mejor y que la suerte decida.

P.D. Bajo ningún motivo, razón o circunstancia votaré por Claudia Sheinbaum, quien gobernó (bueno, eso piensa ella), la Delegación en la que vivo los últimos años y no, definitivamente no, mi voto será para alguien más. (Este es mi comercial y mi opinión personal sobre un candidato, ya ve, yo también lo quiero confundir).

 

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